Pasear por calles y más calles en la noche de navidad, donde buscaba a mi mejor amigo y peor aliado, mi conciencia, esos pensamientos que se pasan por mi mente cuando las cosas van mal y me siento culpable. Solitaria vida pensarían lo que me vieron recorrer esas oscuras calles cuales las luces estaban apagadas y solo me iluminaba mi interminable trayecto las luces de navidad de los balcones, donde las familias se reunían para pasar felices momentos y recordar viejos tiempos. Cuando mi familia estaba reunida yo seguía mi camino, donde seguía buscando algún sentido a la vida, algún método de salvación para que acabara esta insignificante rutina, donde solo me podía aislar en algún rincón de un pequeño barrio de esta gran ciudad. Donde los amigos se quedan en nada, que la amistad solamente es conveniente, la confianza está cuando ellos lo necesitan y con el tiempo se va perdiendo. Giro alrededor de este mundo y los demás van cambiando. Acostumbrarse a ser traicionado por antes verdaderos amigos, ¡qué inocente llegué a ser! Pensar que solo eran besos ficticios, sonrisas fingidas y falsos abrazos. Donde los grandes amigos de la infancia encuentran otras amistades, aficiones y todos nos separamos. Aprender a no depender de los demás, que siempre te pueden traicionar. No saber ya ni en quien confiar. Ni familia, ni amigos, ni gran amor. ¿Entonces quién? Me pregunto, seguir el camino de esta vida junto a la soledad, la tristeza y la desconfianza. Optimista sería si pensase que esto, mi vida, acabara saliendo bien, pero no tengo nada que me haga pensar lo contrario, que todo esto porque tiene que salir bien si hasta el momento, todo me ha salido mal. Casualidades de la vida, que solo me afectan a mí. Mi vida no es ni mi familia ni mis amigos ni el amor y lo siento mucho por decirlo. No dependo de nadie, es mi vida y aunque muchos piensen que soy una egoísta es así. Mi familia no me da la confianza que necesito que tampoco es mucho pedir por una persona que es tan independentista y solitaria. Cuando las cosas van mal donde está mi gran apoyo, el que motiva y no me desmoraliza. Aunque solo sepa expresarme escribiendo y muchas personas no entiendan el porqué de escribir, es la única forma de desahogarme, la única forma de describir mis sentimientos o pensamientos y también la única forma de decir la verdad, delante de una hoja de papel, cogiendo el bolígrafo y sincerarme delante de nadie. Algún día tal vez me sentiré querida, arropada por los míos.
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