Caminant pel carrer de l’obscuritat,
busco el significat de l’amor.
Catorze versos sense color,
però escrits amb excessiva veritat.
Un amic constantment cita’t.
Contenint sempre el dolor
que ell mai tindria el valor,
de perdre la nostra amistat.
Sense cap sentit segueixo passejant
i amb una mica d’ingenuïtat, puc comprendre l’autèntica vida;
persistint en observar els que caminen al meu voltant.
El carrer es troba sense sortida.
La foscor va apropiant-se de la meva senda, caminant
així, usualment i malauradament, acabo buscant una desesperada fugida.
lunes, 30 de marzo de 2009
viernes, 20 de marzo de 2009
Primer premi Poesia Sant Jordi 2008 de 2on d'ESO
L'amor que sentia era verdader,
però el teu era d'un traicioner.
Diuen que el primer amor no s'oblida,
doncs això em va passar
era l'amor de la meva vida,
i amb tu vaig aprendre a estimar.
No eres el princep que somiava,
però amb la teva boca, jo m'enamorava.
Sentia un dolor intens en el meu cor,
ja ho presentia
era l'enfermetat de l'amor,
que va arribar a la meva vida.
Amb el temps et vaig oblidar dels meus pensaments,
però el meu cor encara retenia aquells sentiments.
Era el retorn del teu amor,
que encara es feia present
era una espina clavada en el meu cor,
que retornava a la meva ment.
Aquella vegada era especial,
sentia que no em volies fer mal.
Era un sentiment molt fort,
que creia que estava apagat
Era un sentiment dels nostres cors,
que creia que estava acabat.
però el teu era d'un traicioner.
Diuen que el primer amor no s'oblida,
doncs això em va passar
era l'amor de la meva vida,
i amb tu vaig aprendre a estimar.
No eres el princep que somiava,
però amb la teva boca, jo m'enamorava.
Sentia un dolor intens en el meu cor,
ja ho presentia
era l'enfermetat de l'amor,
que va arribar a la meva vida.
Amb el temps et vaig oblidar dels meus pensaments,
però el meu cor encara retenia aquells sentiments.
Era el retorn del teu amor,
que encara es feia present
era una espina clavada en el meu cor,
que retornava a la meva ment.
Aquella vegada era especial,
sentia que no em volies fer mal.
Era un sentiment molt fort,
que creia que estava apagat
Era un sentiment dels nostres cors,
que creia que estava acabat.
martes, 17 de marzo de 2009
Donna angelicata
La brisa del viento sacudía su dorado cabello que con el sol cada vez se hacía más resplandeciente. Me miraba con timidez y disimulo, pero solo cuando me miraba. La observaba con resignación porque nunca la conseguiría. Su rostro albino complementando con su sonrisa perfecta e impecable eran mágicos para mí. Nunca había sentido algo así por una mujer inmejorable a la de mis sueños, pero ella era el astro que más brillaba en mi corazón. Era demasiado inconstante en el amor, aunque si por mi fuese la tendría siempre a mi lado.
Sus ojos clareaban cada vez más con la felicidad que algunas veces me mostraba estando cerca mío. Iba y venía como las golondrinas al emigrar, nuestra inestable amistad yacía durante un tiempo, sin olvidar todo lo que sucedió. Vivía tranquilamente, sin ningún tipo de preocupación que le impidiese volar con toda libertad. Yo la dejaba volar, que sus añiles ojos observaran la vida que le quedaba por delante, la preciosa y extravagante vida. Me aturullaba al hablar con ella, era una hipnotizadora cabellera áurea que al pasar por mi lado se movía con más ligereza. A la vez yo, inocente de mi, caía rendido a sus hechizos y con facilidad, la seguía hasta el fin del mundo…
Sus ojos clareaban cada vez más con la felicidad que algunas veces me mostraba estando cerca mío. Iba y venía como las golondrinas al emigrar, nuestra inestable amistad yacía durante un tiempo, sin olvidar todo lo que sucedió. Vivía tranquilamente, sin ningún tipo de preocupación que le impidiese volar con toda libertad. Yo la dejaba volar, que sus añiles ojos observaran la vida que le quedaba por delante, la preciosa y extravagante vida. Me aturullaba al hablar con ella, era una hipnotizadora cabellera áurea que al pasar por mi lado se movía con más ligereza. A la vez yo, inocente de mi, caía rendido a sus hechizos y con facilidad, la seguía hasta el fin del mundo…
viernes, 13 de marzo de 2009
Echo de menos
Echo de menos tus caricias de buena mañana, los despertares junto a ti y los besos de dulce sabor a tu encantador perfume. Echo de menos divertirme a tu lado, que me saques una sonrisa todos los días y que nuestras lenguas se entrecrucen cuando estemos a solas. Extraño compartir cada segundo de mi vida contigo y añoro que me beses con tus finos labios cada mediodía. La presencia del calor me recuerda a ti, a nuestra historia de un verano distinto a los demás y recuerdo que pensaba que tus labios ya no me volverían a besar.
Echo de menos todos los sábados en tu casa, besándonos y abrazándonos en una misma cama. Gracias por todo lo que me enseñaste a disfrutar de la vida, a volver a sentir de nuevo el amor en mi, algunas veces la felicidad y siempre a amar de verdad. Gracias por aguantarme día tras día, por confiar en mi cuando no te daba el suficiente cariño del que necesitabas, por darme más de una oportunidad para demostrarte todo lo que siento por ti y quererme durante todo este tiempo.
Después de estos meses amándonos, ya nada sale como nos gustaría que fuese. Si pudiésemos cambiar todo lo que hicimos mal, no tendría que llorar cada noche con tu corazón rosado a mi lado y en este momento, no te estaría echando de menos.
Echo de menos todos los sábados en tu casa, besándonos y abrazándonos en una misma cama. Gracias por todo lo que me enseñaste a disfrutar de la vida, a volver a sentir de nuevo el amor en mi, algunas veces la felicidad y siempre a amar de verdad. Gracias por aguantarme día tras día, por confiar en mi cuando no te daba el suficiente cariño del que necesitabas, por darme más de una oportunidad para demostrarte todo lo que siento por ti y quererme durante todo este tiempo.
Después de estos meses amándonos, ya nada sale como nos gustaría que fuese. Si pudiésemos cambiar todo lo que hicimos mal, no tendría que llorar cada noche con tu corazón rosado a mi lado y en este momento, no te estaría echando de menos.
jueves, 12 de marzo de 2009
Falsas esperanzas
Tantas palabras que solo se quedaron en recuerdos, mensajes de texto que por fin han sido borrados y nuestras queridas fotografías pasaron a un segundo plano. Creía que nuestras momentáneas tardes eran verdaderas como mis fantásticos sueños junto a ti, que tus abrazos eran para calmar mi ansiedad de perderte y boba de mí, me creí incluso que me querías. Cada tarde, un recuerdo especial. Pero todos nuestros momentos juntos pasaron a un inesperado olvido, que ni tan si quiera yo esperaba. Ayer fue demasiado repentino ese momento en el cual los dos decidimos mejor abandonar las falsas esperanzas que nos debamos mutuamente. Ocho meses compartiendo alegrías, llantos y besos, sobretodo besos. Día tras día te hacías más importante en mi, eras el valor que tenía mi vida y sin ti no tenía ningún significado por el que seguir aquí. Canciones que me recuerdan todo lo que vivimos, las experiencias que compartimos y todo lo que disfruté a tu lado. Seguramente, nunca tendré a mi lado a una persona como tú. Tan esencial en mi vida, antónimo a mis pensamientos y mi forma de ver el amor. Des de hace un mes nada es igual que antes, los problemas se nos acumulan más de lo normal y todo cambió des del momento en que me dijiste adiós en mi portal. Nuestros ojos cruzan miradas sencillas que ya no son con ilusiones de estar juntos, algunas con bastante rencor por mi parte por todo lo que pasó, pero nada hará que cambié el amor que siento por ti. No reímos juntos, ni hablamos e incluso no nos besamos. ¿Qué es de este amor que al principio teníamos los dos tanta ilusión? La magia del principio, la suavidad de tus caricias o gestos y mis besos y abrazos no serán igual.
jueves, 5 de marzo de 2009
Inconstante amor
La vida de aquella adolescente no tenía sentido alguno si él no estaba cerca suyo. Habían pasado los mejores meses de sus vidas, o eso pensaba ella. Todos los fines de semana vivían unidos, incomunicados del exterior y sin estúpidas preocupaciones, solo necesitaban estar juntos sin parar de besarse ni de abrazarse. Cada uno de ellos especiales, a veces más pasionales y otras veces más amistosos, pero siempre juntos. No obstante, en la relación existían diversos baches, de los cuales muchas veces tardaban mucho tiempo en salir de ellos. Ella sufría por él, pensaba que nunca le volvería hacer daño, que nunca le volvería a mentir y que siempre la amaría. Soportaba en silencio el dolor que le producía su amado, nadie sabía la existencia de una bonita historia de amor entre los dos. Su vida recobraba sentido por momentos, pero desgraciadamente solo por momentos. Era capaz de darlo todo por él, incluso dejar a sus amigas y a su familia para estar a su lado, y sobre todo, a su fiel mejor amiga. Pero ahora se sentía sola, cuando él no estaba nada de su alrededor le daba el cariño que él le podía dar, ella carecía de afecto de su familia y amigos. Pensaba que esa mala racha en su vida nunca iba a pasar, que perduraría toda su existencia, siempre era así de pesimista, pero no tenía ningún motivo para no serlo. Escribía extensos relatos explicando sus problemas amorosos y familiares, que algunos tenían destinatario. Un brote de esperanza daba luminosidad a su vida: hacía semanas que no caían en el temeroso oscuro pozo con una vertiginosa altura, eran felices juntos sólo con tenerse uno con el otro, verse cada día por los pasillos del colegio, en el patio e incluso en los lavabos. Sentía un gran apoyo moral, una persona muy cercana pero a la vez lejana, la veía todos los días y a todas horas pero no solía hablar mucho con ella, solo le bastaba un sonrisa para contentarle el día. A veces ella tenía buenos días, depende de lo que sucediera a su alrededor y otros sólo con pensar en lo que iba a suceder se derrumbaba en un mar de lágrimas sobre su cama, agarrada a su rosado corazón rojo que especialmente él le regaló para San Valentín. Estaba bastante acostumbrada al sufrimiento y al dolor, pero no a esos extremos, aunque ella siguió subsistiendo a la dura vida real.
Durante un tiempo, no se supo nada de ella. Trascurría su vida sin ningún sentido pero tampoco con mucha preocupación, y su gran amor por fin, desapareció.
Durante un tiempo, no se supo nada de ella. Trascurría su vida sin ningún sentido pero tampoco con mucha preocupación, y su gran amor por fin, desapareció.
lunes, 2 de marzo de 2009
Confianza en vida ninguna
Cuando me di cuenta ya era demasiado tarde. Estaba rodeada por demasiada cantidad de mentiras a mi alrededor y de gente prepotente que paseaba cercana a mi vida. Nunca tuve tanto miedo como el que tengo ahora, de perderlo todo y a todos, y sobre todo, perderle a él. Cuantas veces le habré nombrado y nunca me cansaré de hacerlo, lo más importante en mi vida.
Solo me fiaba de mis amigos más comunes y sinceros, especialmente aquellos que pasaban conmigo el mayor tiempo posible, porque eran los que me conocían mejor. Normalmente, no acostumbraban a defraudarme en ningún momento, y si lo hacían, era lo más mínimo. Ellos podían conseguir hacerme feliz, pero solo si se lo proponían, porque no soy una chica de muy buen carácter que digamos. Soy bastante repelente, y sino que se lo pregunten a los demás, pero con él es diferente. Me transformo en una chica bastante dulce y agradable, sincera y cariñosa, e incluso algo besucona. Mi vida gira a su alrededor y gracias a estos meses he comprendido que seguirá girando bastante más tiempo.
En esta vida me he llevado diferentes decepciones: amigos, familiares, amores e incluso algún que otro profesor. Lo primero que hice es rendirme, rendirme ante esas mentiras, perder la partida y no afrontar mi existencia con madurez ni serenidad. La rabia contenida en mi tenía que salir por alguna parte de mi cuerpo, era un escalofrío que recorría mi cuerpo pero que no era ni demasiado frío pero tampoco excesivamente caliente que subía desde los pies hasta la cabeza. Mi furia se escapaba por mis dedos, mediante un teclado de ordenador. Nunca me sentí tan a gusto explicándole mis problemas a una máquina que ni me replicaba pero que tampoco me entendía. Vale más callarse las pocas palabras que salen sin sentido por mi boca, que rectificar una vez tras otra.
Solo me fiaba de mis amigos más comunes y sinceros, especialmente aquellos que pasaban conmigo el mayor tiempo posible, porque eran los que me conocían mejor. Normalmente, no acostumbraban a defraudarme en ningún momento, y si lo hacían, era lo más mínimo. Ellos podían conseguir hacerme feliz, pero solo si se lo proponían, porque no soy una chica de muy buen carácter que digamos. Soy bastante repelente, y sino que se lo pregunten a los demás, pero con él es diferente. Me transformo en una chica bastante dulce y agradable, sincera y cariñosa, e incluso algo besucona. Mi vida gira a su alrededor y gracias a estos meses he comprendido que seguirá girando bastante más tiempo.
En esta vida me he llevado diferentes decepciones: amigos, familiares, amores e incluso algún que otro profesor. Lo primero que hice es rendirme, rendirme ante esas mentiras, perder la partida y no afrontar mi existencia con madurez ni serenidad. La rabia contenida en mi tenía que salir por alguna parte de mi cuerpo, era un escalofrío que recorría mi cuerpo pero que no era ni demasiado frío pero tampoco excesivamente caliente que subía desde los pies hasta la cabeza. Mi furia se escapaba por mis dedos, mediante un teclado de ordenador. Nunca me sentí tan a gusto explicándole mis problemas a una máquina que ni me replicaba pero que tampoco me entendía. Vale más callarse las pocas palabras que salen sin sentido por mi boca, que rectificar una vez tras otra.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)