Cuando te has dado cuenta es demasiado tarde, has caído en la trampa, rendido en sus redes, en sus ojos verdes, en su manera de ser. Es un sentimiento extraño pero a la vez bonito, nuevo en tu vida pero común en la de los demás. Una sensación de la que todo el mundo habla y comenta, algo que nunca habías experimentado. Una emoción diferente, una atracción distinta hacia ella.
Está en tu cabeza, en tu mente de adolescente y no puedes parar de pensar en los momentos inolvidables que has vivido junto a ella. No te has vuelto loco, simplemente te has enamorado de la persona equivocada. Equivocada porque ella te aprecia como un simple amigo, un compañero de clase desde que aprendisteis a sumar y a restar, pero nada más. Y al pensar eso duele, daña el corazón y tus sentimientos cambian. Tienes que recapacitar, pensar en lo que vas a hacer y como le dirás que la quieres (si se lo quieres decir). No inventes un final feliz junto a ella porque lo más probable es que no te quiera pero… ¿Y si te quiere? Un intercambio de dudas y preguntas se acumulan en tu mente, pero tu corazón no quiere rendirse, quiere que le regales tu vida, tus sonrisas, tus besos, tus abrazos, todo tu cariño y que compartas tu felicidad con ella.
Aprovecha las pocas oportunidades que te dé para enamorarla como te enamoró ella a ti, con su encanto y simpleza, con detalles que hacen que el amor que sientes hacia ella aumente cada vez más. Intenta hacerla reír y estar con ella tanto en los buenos momentos como en los malos. Porque puede que ella sienta lo mismo por ti, que esas dudas que tengas en tu cabeza en estos momentos ella también las tenga, que te quiera más de lo que puedas llegar a pensar pero si no te sinceras, ni le expresas todo tu amor nunca sabrás lo que podría haber pasado y no pasó.
Está en tu cabeza, en tu mente de adolescente y no puedes parar de pensar en los momentos inolvidables que has vivido junto a ella. No te has vuelto loco, simplemente te has enamorado de la persona equivocada. Equivocada porque ella te aprecia como un simple amigo, un compañero de clase desde que aprendisteis a sumar y a restar, pero nada más. Y al pensar eso duele, daña el corazón y tus sentimientos cambian. Tienes que recapacitar, pensar en lo que vas a hacer y como le dirás que la quieres (si se lo quieres decir). No inventes un final feliz junto a ella porque lo más probable es que no te quiera pero… ¿Y si te quiere? Un intercambio de dudas y preguntas se acumulan en tu mente, pero tu corazón no quiere rendirse, quiere que le regales tu vida, tus sonrisas, tus besos, tus abrazos, todo tu cariño y que compartas tu felicidad con ella.
Aprovecha las pocas oportunidades que te dé para enamorarla como te enamoró ella a ti, con su encanto y simpleza, con detalles que hacen que el amor que sientes hacia ella aumente cada vez más. Intenta hacerla reír y estar con ella tanto en los buenos momentos como en los malos. Porque puede que ella sienta lo mismo por ti, que esas dudas que tengas en tu cabeza en estos momentos ella también las tenga, que te quiera más de lo que puedas llegar a pensar pero si no te sinceras, ni le expresas todo tu amor nunca sabrás lo que podría haber pasado y no pasó.