domingo, 27 de septiembre de 2009

Cuando el corazón no coincide con la razón...

Cuando te has dado cuenta es demasiado tarde, has caído en la trampa, rendido en sus redes, en sus ojos verdes, en su manera de ser. Es un sentimiento extraño pero a la vez bonito, nuevo en tu vida pero común en la de los demás. Una sensación de la que todo el mundo habla y comenta, algo que nunca habías experimentado. Una emoción diferente, una atracción distinta hacia ella.
Está en tu cabeza, en tu mente de adolescente y no puedes parar de pensar en los momentos inolvidables que has vivido junto a ella. No te has vuelto loco, simplemente te has enamorado de la persona equivocada. Equivocada porque ella te aprecia como un simple amigo, un compañero de clase desde que aprendisteis a sumar y a restar, pero nada más. Y al pensar eso duele, daña el corazón y tus sentimientos cambian. Tienes que recapacitar, pensar en lo que vas a hacer y como le dirás que la quieres (si se lo quieres decir). No inventes un final feliz junto a ella porque lo más probable es que no te quiera pero… ¿Y si te quiere? Un intercambio de dudas y preguntas se acumulan en tu mente, pero tu corazón no quiere rendirse, quiere que le regales tu vida, tus sonrisas, tus besos, tus abrazos, todo tu cariño y que compartas tu felicidad con ella.
Aprovecha las pocas oportunidades que te dé para enamorarla como te enamoró ella a ti, con su encanto y simpleza, con detalles que hacen que el amor que sientes hacia ella aumente cada vez más. Intenta hacerla reír y estar con ella tanto en los buenos momentos como en los malos. Porque puede que ella sienta lo mismo por ti, que esas dudas que tengas en tu cabeza en estos momentos ella también las tenga, que te quiera más de lo que puedas llegar a pensar pero si no te sinceras, ni le expresas todo tu amor nunca sabrás lo que podría haber pasado y no pasó.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Cosa de tres

Al principio fue realmente una sorpresa encontrármelo en ese lugar, el sitio donde nos habíamos sincerado más de una vez, peleado y llorado en alguna que otra ocasión e incluso teníamos la ilusión de estar siempre juntos y vivir donde habíamos pasado compartiendo el mayor tiempo de nuestras vidas.
Por otra parte no me alegré al verle, ni me salió una sonrisa al escuchar su voz, ni me sentía feliz puesto que él lo fuera; porque en un pasado él llegó a serlo todo para mí. Era una situación demasiado fría, suficiente silenciosa y bastante dolorosa. Sin embargo, todo había cambiado hacía cuatro meses atrás y ninguno de los dos quería reconocer que realmente nos equivocamos. No obstante en el fondo los dos sabíamos que podríamos solucionar nuestras diferencias, dejar aparte nuestros ideales e intentar respetarnos. ¿Por qué nos discutimos? Por ella. Nunca podría haber llegado a pensar que los dos nos enamoraríamos de la misma persona, por la que nos hemos separado y por la cual a día de hoy aún nos odiamos. Ella era lo más importante para los dos y llegó uno de los momentos más decepcionantes de esta historia: los dos queríamos tenerla y los tres sabíamos que eso no podía ser. Entonces me di cuenta de que tenía que hacerla elegir porque no quería sufrir más de lo que estaba sufriendo. A pesar de todo ella quería tenernos a los dos, aunque de forma diferente y dijo lo que ninguno de los dos esperábamos: decidió olvidarnos, no quería escoger, no quería querernos y menos sufrir, sólo quería tomar un nuevo camino sin ninguno de los dos. No me lo podía creer o mejor dicho, no nos lo podíamos creer.

En definitiva esta historia está llena de secretos sin descubrir, de sentimientos escondidos que nunca saldrán a la realidad y de dolores estúpidos e inevitables, pero sobretodo de sorpresas que aún quedan por desvelar…