Este amor tan especial para mí que pensaba que podría durar una eternidad por fin ha llegado a su fin. Tal vez esta historia no haya funcionado porque había una acumulación de mentiras por parte de los dos. Porque siempre escogemos el camino más fácil, porque siempre nos sale mal y siempre acabamos arrepintiéndonos. Pensar que cada decisión que tomo siempre es la incorrecta y si no la tomo, es una de tantas dudas que se pasan cada día por mi cabeza
Aquellos recuerdos bonitos se quedaron atrás, a veces es gracioso recordar como el primer amor es aquel que aun sigue en mi cabeza, el que me perturba el día y la noche, el que me quita el sueño y muchas veces las ganas de vivir. Se desgastó el amor, después de tanto tiempo intentándole dar todo lo que tenía me quedé sin aquel sentimiento divino que cada uno tiene en su corazón, que todos tenemos en el corazón y que muchos aún no han descubierto. Gracias a su desprecio y sus pocas ganas de mi, este sentimiento fue desapareciendo como el resplandecer del sol al atardecer de un triste día de invierno. Cuando empecé a descubrir estas nuevas sensaciones en mi vida, noté que era algo especial, extraordinario y que sería mejor compartirlos con la persona a la que amaba, amo y amaré. Todo empezó con ilusiones, ilusiones que se repetían una y otra vez. Entonces, por aquellos años, él no sabía lo que sentía, ni él ni nadie, era una simple amistad que a veces se confundía con amor. En aquellos tiempos, era feliz, incluso podría llegar a decir que los dos éramos felices, el uno con el otro sin necesidad de nada ni nadie más. A veces se me ocurre pensar el porqué de todo lo que me ha pasado y todo lo que me está pasando, el porque me tiene que suceder a mí esto y pienso que no vale la pena intentar darle todo el cariño a la persona a la que daría todo por ella y esa persona, en cambio, no te valora ni por lo que eres, ni por todo el cariño que le intentas dar, ni siquiera como persona. Pensaba que un te quiero sería suficiente para intentar convencerle de todo el amor y cariño que podía darle a él, pero salí perdiendo en otro intento fallido de recuperarle. Uno de los errores más graves que cometí fue que intenté ser sensata, tanto que perdí la batalla. Y en silencio, seguí sufriendo el dolor de su ausencia y no pude contener las lágrimas y rompí a llorar ante una adversidad mayor de lo esperada. Entonces, empecé a reflexionar que mi vida no podía seguir esta absurda rutina, asumir que para él no era nada, ni una insignificante amiga de confianza. Pensar que se acabó, que siempre pierdo la esperanza, la fe en que todo acabe bien. En mi solo queda amor, odio y puro rencor. Y ahora, descubro nuevas sensaciones, un nuevo amor a la vista tal vez, aunque él siempre vuelve a mi mente para amargar mi feliz vida que tengo en estos momentos con una persona que puede y sabe hacerme feliz, que me quiere y que me respeta como él nunca me había respetado.Aprendí que tengo que resignarme al destino, apartarme de su camino y que sea feliz con otra persona. Quien dijo que olvidar sería fácil, que de recuerdos no se puede vivir y aunque esto solo sean confusiones tras confusiones el final será siempre el mismo.
Aquellos recuerdos bonitos se quedaron atrás, a veces es gracioso recordar como el primer amor es aquel que aun sigue en mi cabeza, el que me perturba el día y la noche, el que me quita el sueño y muchas veces las ganas de vivir. Se desgastó el amor, después de tanto tiempo intentándole dar todo lo que tenía me quedé sin aquel sentimiento divino que cada uno tiene en su corazón, que todos tenemos en el corazón y que muchos aún no han descubierto. Gracias a su desprecio y sus pocas ganas de mi, este sentimiento fue desapareciendo como el resplandecer del sol al atardecer de un triste día de invierno. Cuando empecé a descubrir estas nuevas sensaciones en mi vida, noté que era algo especial, extraordinario y que sería mejor compartirlos con la persona a la que amaba, amo y amaré. Todo empezó con ilusiones, ilusiones que se repetían una y otra vez. Entonces, por aquellos años, él no sabía lo que sentía, ni él ni nadie, era una simple amistad que a veces se confundía con amor. En aquellos tiempos, era feliz, incluso podría llegar a decir que los dos éramos felices, el uno con el otro sin necesidad de nada ni nadie más. A veces se me ocurre pensar el porqué de todo lo que me ha pasado y todo lo que me está pasando, el porque me tiene que suceder a mí esto y pienso que no vale la pena intentar darle todo el cariño a la persona a la que daría todo por ella y esa persona, en cambio, no te valora ni por lo que eres, ni por todo el cariño que le intentas dar, ni siquiera como persona. Pensaba que un te quiero sería suficiente para intentar convencerle de todo el amor y cariño que podía darle a él, pero salí perdiendo en otro intento fallido de recuperarle. Uno de los errores más graves que cometí fue que intenté ser sensata, tanto que perdí la batalla. Y en silencio, seguí sufriendo el dolor de su ausencia y no pude contener las lágrimas y rompí a llorar ante una adversidad mayor de lo esperada. Entonces, empecé a reflexionar que mi vida no podía seguir esta absurda rutina, asumir que para él no era nada, ni una insignificante amiga de confianza. Pensar que se acabó, que siempre pierdo la esperanza, la fe en que todo acabe bien. En mi solo queda amor, odio y puro rencor. Y ahora, descubro nuevas sensaciones, un nuevo amor a la vista tal vez, aunque él siempre vuelve a mi mente para amargar mi feliz vida que tengo en estos momentos con una persona que puede y sabe hacerme feliz, que me quiere y que me respeta como él nunca me había respetado.Aprendí que tengo que resignarme al destino, apartarme de su camino y que sea feliz con otra persona. Quien dijo que olvidar sería fácil, que de recuerdos no se puede vivir y aunque esto solo sean confusiones tras confusiones el final será siempre el mismo.
Creo que es parecido a mi texto, sólo que yo aún sigo viviendo de esas esperanzas, esperanzas ciegas pues sé que el nunca me va a llegar a querer ni un tercio de lo que yo le quiero, más que nada porque lo tiene todo guardado para otra persona...
ResponderEliminarMe encantan los textos, y especialmente con este me he sentido identificada.
Sigue escribiendo, por qué lo haces genial!