Solo te pido que te quedes eternamente besándome, tus finos labios rozando los míos, que me abraces tan fuerte que sienta que nunca me dejarás escapar y que me acaricies la cara con tus frías manos. Ahora mismo, no sé muy bien quién soy, ni lo que tengo ni a donde voy. Cuando consigo algo lo intento conservar, aunque siempre pienso que acabaré perdiéndolo, después de tanto esfuerzo así es como siempre acaban las cosas. Pierdo lo que más quiero y a lo que más valoro. Si es que aunque te cueste creértelo te quiero. Cuando empezó todo esto no te quería, vamos a ser sinceros. Me hacía ilusión porqué sabía que estoy no iba enserio y que tampoco sufriría, pero después empecé a sentir cosas por ti, sensaciones que antes sentía por otra persona pero que tú has acabado reemplazando a la otra persona. Que tú me has hecho olvidar a mi anterior amor y no quiero perderte nunca. Lo que me has hecho sentir tú nunca lo había sentido, que tú has sido capaz de hacerme sonreír por momentos, que cuando estoy a tú lado sabes hacerme creer que mi vida es bonita y que me gustaría estar siempre a tu lado. Siempre me entran las dudas lo sé, pero cada vez voy teniendo menos, que cada vez me gusta más que me beses, que abraces y me quieras como nadie me ha querido. Que me sorprendas con un beso cada vez que te vea, con un gesto o con una simple sonrisa, tan simple que llegue a mi corazón. Aunque te cueste creértelo te quiero más que hace unos meses. Pedir perdón para quedar bien, no porque te salga del corazón. Substituirte, otro amor llegó ¡al fin!, aunque solo sea nuestro secreto. Tú y yo lo sabemos, lo sabemos como nadie lo sabe, nosotros sabemos lo que nadie sabe.
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