martes, 14 de abril de 2009

Cruzar el mar como gaviotas


Caminando por la calle de mi infancia, pude observar lejanamente a una gaviota agitar bruscamente y rápidamente sus alas. Parecía que sabía volar, pero lamentablemente no podía hacerlo. Sus alas hacían los movimientos precisos para alzarse al vuelo, pero ella tenía miedo de caerse de nuevo. Estaba herida por sus reiterativas y rutinarias caídas, pero no exteriormente, solamente porque ella sentía perfectamente que una gaviota que le tiene pánico a volar no podría vivir durante mucho tiempo. Me quedé fijamente mirándola, pensando en cómo poder ayudarla. ¿Y si mi vida fuera como esa gaviota que tiene miedo a caerse otra vez? Pensé una y otra vez, y me quedé admirada al ver mi vida reflejada en una gaviota en medio de una calle solitaria donde solo hacíamos presencia ella y yo. Mi vida era como la de ella, me tropecé la primera vez y no quería volverlo hacer por miedo al sufrimiento, al dolor de volver a trompicar con la misma piedra de nuevo.
Finalmente, vi cómo esa gaviota se armó de valentía y consiguió que su cabeza no pensara en que se iba caer y afortunadamente, no lo hizo. Voló libremente. Mostrando sus hermosas alas finalizando con las puntas de ellas ligeramente tintadas de negro y con un azafranado pico, pasó por delante de mí exhibiéndome lo que había conseguido y que yo, hasta el momento, no lo había hecho.
Ojalá yo fuera esa gaviota…

Siempre se vuelve al primer amor

De nuevo siento esa sensación tan extraña que recorre todo mi cuerpo, un remordimiento de subconsciencia en mi cabeza y el sentimiento que te vuelvo a querer. Nunca me hubiese gustado recurrir otra vez a las cartas anónimas, pero no tengo más remedio que volverlo hacer a causa de la ansiedad que vuelvo a sentir.

Después de varios meses pasados junto a ti, sin sentimiento alguno, solo una simple amistad, mi corazón se ha visto envuelto de una reprochable envidia. Envidia de la persona que te hace feliz mientras no soy yo, envidia de que mi amiga te pueda besar cada tarde en el parque mientras yo lo esté inocentemente presenciándolo. ¿Celos? No creo. Solamente que después de un año de sufrimiento y por estas fechas de abril, todos los recuerdos bonitos y no tan bonitos, se vuelven a hacer presencia en mi mente.

Espero y deseo, que este pensamiento reiterativo sea levemente pasajero y que no te vuelva a dedicar más textos sabiendo indudablemente, que no me mereces…

sábado, 11 de abril de 2009

La vida es una vez

Con el paso del tiempo, te vas dando cuenta que los momentos más especiales que te van pasando a lo largo de tu vida, nunca se repetirán. Intentas disfrutarlo al máximo y tratas de esquivar los baches más profundos. Algunas veces comparan la vida con un sueño y otras como una pesadilla, el sueño de una vida perfecta e irreal, y la pesadilla de la desilusión y el miedo a la proximidad a la muerte. Los que te rodean pueden hacer de tu vida el sueño que tanto deseas, con cariño y paciencia, puedes crear un mundo rozando la perfección pero frecuentemente, nunca alcanzándola.

Los pequeños detalles pueden llegar a dar la importancia que tanto necesitas para seguir viviendo con una felicidad rutinaria. Tu familia y tus amigos dependen de ti al igual que tú dependes de ellos y al mínimo bajón, son ellos los que siempre estarán a tu lado consolándote y procurarán hacer lo máximo posible para que tu tristeza disminuya. A veces tienes miedo de desaprovecharla porque dedicas mayor tiempo a disfrutar que a trabajar para llegar a ser algo importante en el mundo. Pero lo mejor que puedes hacer es olvidarte de las preocupaciones y gozar siempre con lo que haces, y aunque no te guste, buscarle la cara positiva de todas las cosas para sentirte mejor y así, llegarás al mayor grado de satisfacción personal.

En definitiva, la vida es una oportunidad que se tiene que aprovechar y no derrochar, porque la vida sólo es una vez y cada instante no volverá…

lunes, 30 de marzo de 2009

Primer premi Poesia Sant Jordi 2009 de 3er d'ESO

Caminant pel carrer de l’obscuritat,
busco el significat de l’amor.
Catorze versos sense color,
però escrits amb excessiva veritat.

Un amic constantment cita’t.
Contenint sempre el dolor
que ell mai tindria el valor,
de perdre la nostra amistat.

Sense cap sentit segueixo passejant
i amb una mica d’ingenuïtat, puc comprendre l’autèntica vida;
persistint en observar els que caminen al meu voltant.

El carrer es troba sense sortida.
La foscor va apropiant-se de la meva senda, caminant
així, usualment i malauradament, acabo buscant una desesperada fugida.

viernes, 20 de marzo de 2009

Primer premi Poesia Sant Jordi 2008 de 2on d'ESO

L'amor que sentia era verdader,
però el teu era d'un traicioner.

Diuen que el primer amor no s'oblida,
doncs això em va passar
era l'amor de la meva vida,
i amb tu vaig aprendre a estimar.

No eres el princep que somiava,
però amb la teva boca, jo m'enamorava.

Sentia un dolor intens en el meu cor,
ja ho presentia
era l'enfermetat de l'amor,
que va arribar a la meva vida.

Amb el temps et vaig oblidar dels meus pensaments,
però el meu cor encara retenia aquells sentiments.

Era el retorn del teu amor,
que encara es feia present
era una espina clavada en el meu cor,
que retornava a la meva ment.

Aquella vegada era especial,
sentia que no em volies fer mal.

Era un sentiment molt fort,
que creia que estava apagat
Era un sentiment dels nostres cors,
que creia que estava acabat.

martes, 17 de marzo de 2009

Donna angelicata

La brisa del viento sacudía su dorado cabello que con el sol cada vez se hacía más resplandeciente. Me miraba con timidez y disimulo, pero solo cuando me miraba. La observaba con resignación porque nunca la conseguiría. Su rostro albino complementando con su sonrisa perfecta e impecable eran mágicos para mí. Nunca había sentido algo así por una mujer inmejorable a la de mis sueños, pero ella era el astro que más brillaba en mi corazón. Era demasiado inconstante en el amor, aunque si por mi fuese la tendría siempre a mi lado.

Sus ojos clareaban cada vez más con la felicidad que algunas veces me mostraba estando cerca mío. Iba y venía como las golondrinas al emigrar, nuestra inestable amistad yacía durante un tiempo, sin olvidar todo lo que sucedió. Vivía tranquilamente, sin ningún tipo de preocupación que le impidiese volar con toda libertad. Yo la dejaba volar, que sus añiles ojos observaran la vida que le quedaba por delante, la preciosa y extravagante vida. Me aturullaba al hablar con ella, era una hipnotizadora cabellera áurea que al pasar por mi lado se movía con más ligereza. A la vez yo, inocente de mi, caía rendido a sus hechizos y con facilidad, la seguía hasta el fin del mundo…

viernes, 13 de marzo de 2009

Echo de menos

Echo de menos tus caricias de buena mañana, los despertares junto a ti y los besos de dulce sabor a tu encantador perfume. Echo de menos divertirme a tu lado, que me saques una sonrisa todos los días y que nuestras lenguas se entrecrucen cuando estemos a solas. Extraño compartir cada segundo de mi vida contigo y añoro que me beses con tus finos labios cada mediodía. La presencia del calor me recuerda a ti, a nuestra historia de un verano distinto a los demás y recuerdo que pensaba que tus labios ya no me volverían a besar.
Echo de menos todos los sábados en tu casa, besándonos y abrazándonos en una misma cama. Gracias por todo lo que me enseñaste a disfrutar de la vida, a volver a sentir de nuevo el amor en mi, algunas veces la felicidad y siempre a amar de verdad. Gracias por aguantarme día tras día, por confiar en mi cuando no te daba el suficiente cariño del que necesitabas, por darme más de una oportunidad para demostrarte todo lo que siento por ti y quererme durante todo este tiempo.
Después de estos meses amándonos, ya nada sale como nos gustaría que fuese. Si pudiésemos cambiar todo lo que hicimos mal, no tendría que llorar cada noche con tu corazón rosado a mi lado y en este momento, no te estaría echando de menos.