lunes, 1 de febrero de 2010

Seguirte hasta la eternidad...

Me gustaría que estuvieras de nuevo aquí, que nunca te hubieras ido. Me gustaría observar tus profundos brillantes ojos marrones que tanta seguridad me aportaban. Me gustaría ver tu sonrisa, esa sonrisa de la cual me enamoré al primer instante y que ahora solamente la puedo ver evocando recuerdos del pasado. Me gustaría volver a abrazarte y que me abrazaras, rodearte con mis brazos y que te quedarás entre ellos para siempre. Me gustaría volver a poder llorar junto a ti aunque fuera sólo por unos instantes y por lo contrario, reirme contigo hasta el fin de nuestras vidas. Me gustaría que supieras lo mucho que te hecho de menos, ya que desde que no estás me he vuelto una incomprendida por excelencia. Me gustaría que supieras lo que siento ahora que ya no estás, que te fuiste y raramente volverás. Me gustaría seguirte allí donde fueras, hasta la eternidad. Besarte como nunca lo he hecho, abrazarte tan fuerte dejándote sin aliento y apoyarte en todos los momentos como has hecho tu conmigo. Animarte en todos los retos que siempre te pongas por delante y ayudarte a superar los obstáculos más inóspitos que la dolorosa vida pudiese ponerte.

Me gustaría que nunca hubiera un último beso, ni último abarazo, ni una última mirada, ni una última sonrisa, ni una última clase, ni un último correo, ni una última despedida... Pero desgraciadamente en esta vida siempre hay un " me gustaría" que nunca se cumple y un "último" que por mucho cariño que nos tengamos siempre acaba sucediendo.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Si ya no estás...

Esta redacción quiero que sea especial y voy a hacer que así sea, esta vez como en muchas otras ocasiones tú eres la protagonista de mi historia:
Cuando me dijiste que te ibas a ir me comporté como una niña pequeña repelente y estúpida, pero no sabía muy bien qué hacer ni cómo reaccionar. Fue bastante doloroso para mí la verdad y supongo que algo bochornoso para ti. Por otro lado, sabía que serías más feliz entrando en una etapa nueva de tu vida, llena de esperanza e ilusión. Sin embargo, me gustaría que supieras que desde que te has ido te valoro más de lo que te valoraba anteriormente y por eso el motivo por el cual te escribo esta redacción.
Hace tres meses que te fuiste, dejándome aquí sola recordándote y esperando a tu regreso. Y es que al pensar que ya no te tengo cerca siento que poco a poco me agobio cada vez más, que la vida se me viene encima y no la puedo parar y que no me sirve de nada sollozarte mil y una veces cuando ya no estás. A consecuencia de esto te escribo porque te echo muchísimo de menos, aunque creo que no soy la única. Nadie dice nada sobre ti, parece que la mayoría te hayan olvidado, pero estate segura de que por mi parte eso nunca ocurrirá. También quería decirte que cada vez que escribo me acuerdo de ti, porque eras tú la que leías todo lo que yo escribía. Porque antes me gustaba expresarte mis sentimientos en forma de palabras separadas por espacios y que tu las leyeras, pero ahora ya no puedo hacerlo. Los momentos que he vivido contigo han sido especiales, a raíz de que manteníamos una amistad especial, amistad que poco a poco fue apagándose y aunque ninguna de las dos quería que esto sucediera, sabíamos que por algunas circunstancias de la vida íbamos a ir alejándonos cada vez más. Porque cada momento contigo sé que probablemente no se volverá a repetir, que sólo son recuerdos de tiempos pasados y si fuera por mí, créeme, me gustaría que hubiera de nuevos y de más bonitos aún.
En definitiva, me agradaría que algún día supieras verdaderamente lo que pienso sobre ti, ya que realmente te admiro a pesar de que nunca te lo haya dicho. Porque tú has sido la que ha conseguido cambiarme como persona, porque has aguantado mis ridículos e innumerables enfados y por todo lo demás, solamente me queda decirte que gracias una vez más.

sábado, 10 de octubre de 2009

Mirando al paraíso

A pesar de que parezca mentira, puede ser que me haya vuelto a enamorar. Digo puede ser porque aún no se si estoy en lo cierto o no, pero realmente no me gusta pensar en el hecho de que pueda volver a las andadas de siempre. Pero esta vez parece ser especial, hay algo que la hace especial y aún no he descubierto el que. Me gusta verla feliz aún sabiendo que la mayoría de veces yo no formo parte de su felicidad. Cuando estoy con ella me siento importante y pese a que lo demás me creáis o no, la forma que tiene de tratarme hace que cada vez la valore más.
La he perdido mil y una veces, aunque más veces me ha perdido ella a mí. Pero después de eternas y estúpidas discusiones me ha demostrado que no me quiere volver a perder jamás, que su felicidad sin mí son falsas sonrisas para no dar importancia a mi pérdida y aún así me cuesta, pero finalmente la creo y vivo día a día pesando en un esperado final feliz.
Ahora bien, como en la mayoría de historias de amor (por no decir todas), hay un momento en que las cosas se tuercen, los sentimientos se van confundiendo y los problemas externos acaban afectando a nuestra “relación”. Pero cuando estoy con ella me olvido de todo lo demás, o mejor dicho ella hace que me olvide de todo el resto. Me cierro en un fantasioso mundo que solamente existe ella, y me centro en lo que dice y en lo que hace hasta llegar a un punto que sólo soy feliz con ella porque es la que me hace sonreír, la que me ayuda siempre que lo necesito y lo más importante de todo pero no por eso quiero decir que sea bueno, la mujer que me enamora cada vez más.
En resumidas cuentas, me gustaría disfrutar del momento, de la felicidad compartida y de las compenetradas miradas. No preocuparme tanto en lo que podrá pasar, pero el miedo a sufrir hace que retroceda y no me atreva a demostrarle todo lo que siento.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Cuando el corazón no coincide con la razón...

Cuando te has dado cuenta es demasiado tarde, has caído en la trampa, rendido en sus redes, en sus ojos verdes, en su manera de ser. Es un sentimiento extraño pero a la vez bonito, nuevo en tu vida pero común en la de los demás. Una sensación de la que todo el mundo habla y comenta, algo que nunca habías experimentado. Una emoción diferente, una atracción distinta hacia ella.
Está en tu cabeza, en tu mente de adolescente y no puedes parar de pensar en los momentos inolvidables que has vivido junto a ella. No te has vuelto loco, simplemente te has enamorado de la persona equivocada. Equivocada porque ella te aprecia como un simple amigo, un compañero de clase desde que aprendisteis a sumar y a restar, pero nada más. Y al pensar eso duele, daña el corazón y tus sentimientos cambian. Tienes que recapacitar, pensar en lo que vas a hacer y como le dirás que la quieres (si se lo quieres decir). No inventes un final feliz junto a ella porque lo más probable es que no te quiera pero… ¿Y si te quiere? Un intercambio de dudas y preguntas se acumulan en tu mente, pero tu corazón no quiere rendirse, quiere que le regales tu vida, tus sonrisas, tus besos, tus abrazos, todo tu cariño y que compartas tu felicidad con ella.
Aprovecha las pocas oportunidades que te dé para enamorarla como te enamoró ella a ti, con su encanto y simpleza, con detalles que hacen que el amor que sientes hacia ella aumente cada vez más. Intenta hacerla reír y estar con ella tanto en los buenos momentos como en los malos. Porque puede que ella sienta lo mismo por ti, que esas dudas que tengas en tu cabeza en estos momentos ella también las tenga, que te quiera más de lo que puedas llegar a pensar pero si no te sinceras, ni le expresas todo tu amor nunca sabrás lo que podría haber pasado y no pasó.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Cosa de tres

Al principio fue realmente una sorpresa encontrármelo en ese lugar, el sitio donde nos habíamos sincerado más de una vez, peleado y llorado en alguna que otra ocasión e incluso teníamos la ilusión de estar siempre juntos y vivir donde habíamos pasado compartiendo el mayor tiempo de nuestras vidas.
Por otra parte no me alegré al verle, ni me salió una sonrisa al escuchar su voz, ni me sentía feliz puesto que él lo fuera; porque en un pasado él llegó a serlo todo para mí. Era una situación demasiado fría, suficiente silenciosa y bastante dolorosa. Sin embargo, todo había cambiado hacía cuatro meses atrás y ninguno de los dos quería reconocer que realmente nos equivocamos. No obstante en el fondo los dos sabíamos que podríamos solucionar nuestras diferencias, dejar aparte nuestros ideales e intentar respetarnos. ¿Por qué nos discutimos? Por ella. Nunca podría haber llegado a pensar que los dos nos enamoraríamos de la misma persona, por la que nos hemos separado y por la cual a día de hoy aún nos odiamos. Ella era lo más importante para los dos y llegó uno de los momentos más decepcionantes de esta historia: los dos queríamos tenerla y los tres sabíamos que eso no podía ser. Entonces me di cuenta de que tenía que hacerla elegir porque no quería sufrir más de lo que estaba sufriendo. A pesar de todo ella quería tenernos a los dos, aunque de forma diferente y dijo lo que ninguno de los dos esperábamos: decidió olvidarnos, no quería escoger, no quería querernos y menos sufrir, sólo quería tomar un nuevo camino sin ninguno de los dos. No me lo podía creer o mejor dicho, no nos lo podíamos creer.

En definitiva esta historia está llena de secretos sin descubrir, de sentimientos escondidos que nunca saldrán a la realidad y de dolores estúpidos e inevitables, pero sobretodo de sorpresas que aún quedan por desvelar…

miércoles, 26 de agosto de 2009

Extraño amor

Algo dentro de mí sigue ardiendo, la verdadera llama del amor que te quiere explicar y suplicar que te quedes siempre a mi lado. Que nunca te vayas, nunca lo hagas, sino nada significará ni nada me demostrarás. Quiero susurrarte al oído cada día lo mucho que te quiero y lo que tanto te he echado de menos en el tiempo que no te vi, que no te tuve entre mis brazos ni te vi sonreír, que no vi tus ojos que me enamoraban y me hechizaban segundo tras segundo y lo único que podía hacer es recordar el pasado, nuestro bonito pasado como una preciosa historia de amor. Te he extrañado como nunca pensé que lo haría, sin saber qué hacer ni cómo reaccionar, pero siempre pensando en el día de nuestro encuentro, el reencuentro de dos almas desoladas y desconfiadas la una de la otra. Solo necesito tenerte como antes, volver a sentir la magia del principio con esa chica ingenua y a la vez astuta pero solo cuando quiere y lo necesita. Quiero que volvamos a empezar de nuevo, sin obstáculos que consigan herirnos y ganar todas las batallas que se nos interpongan en nuestro camino. Un nuevo camino lleno de esperanza y de ilusión, de madurez y haciendo lo que siempre nos dictamine el corazón.

domingo, 12 de julio de 2009

Se acabó

Juntos formamos miles de sueños que incluso más de uno llegamos a alcanzar. Me enseñaste a amarte tal y como eres, con tus defectos, con tus virtudes y con tu dificultosa personalidad. A convivir con el cariño que me regalabas cada día y acostumbrarme a tu sonrisa que ahuyentaba todas mis penas. Nunca pensé que llegaría este momento, que nuestro sueño se terminara para siempre, el echarte de menos día a día y pensar como te pude dejar ir sola. Sola, sin que nadie te protegiera del dolor, del miedo, de todo de lo que nos rodea y que nos quiere hacer daño… Muchas circunstancias han nublado nuestra ilusión, tampoco le echo toda la culpa a los demás de lo que nos ha pasado, ya que nosotros somos los verdaderos culpables a causa de la traición que hicimos a todos aquellos que nos rodeaban y nos querían y que ahora, en cambio se han ido de uno en uno alejando de nuestras vidas hasta que nosotros nos hemos quedado solos. Sin el uno con el otro, intentando aprender a vivir con esta dura soledad que nos han dictaminado.
Podría definirnos duramente como unos clandestinos, obligados a obedecer las voces que nos rodean, las apariencias que damos a la sociedad y lo que puedan decir o pensar de nosotros. Primero recapacitaba que no importaba lo que dijeran los demás, la gente cuotidiana que la veo pasar por la calle y que empieza a mirarme mal. Me observan de arriba abajo y algunos pueden llegar incluso a poner cara de asco. Pero llega un punto en que no importa nadie lo que piense de mi, incluso erróneamente meto en ese grupo a mis amigos. Mis amigos, aquellos de los cuales no me he acordado en ningún momento durante este tiempo y les he mentido en todo momento. Ellos, que no tienen la culpa de nada de lo que hago han sido los que en cuanto les he necesitado han estado donde pedía.
Con esto solo quiero decirte que quiero que seas feliz, que vueles como tu bien sabes y como te enseñé. Espero que no sufras, ni que llores, ni que te duela mi ausencia. Yo esperaré al momento adecuado, cuando las circunstancias cambien, cuando tú cambies y cuando yo cambie.