A pesar de que parezca mentira, puede ser que me haya vuelto a enamorar. Digo puede ser porque aún no se si estoy en lo cierto o no, pero realmente no me gusta pensar en el hecho de que pueda volver a las andadas de siempre. Pero esta vez parece ser especial, hay algo que la hace especial y aún no he descubierto el que. Me gusta verla feliz aún sabiendo que la mayoría de veces yo no formo parte de su felicidad. Cuando estoy con ella me siento importante y pese a que lo demás me creáis o no, la forma que tiene de tratarme hace que cada vez la valore más.
La he perdido mil y una veces, aunque más veces me ha perdido ella a mí. Pero después de eternas y estúpidas discusiones me ha demostrado que no me quiere volver a perder jamás, que su felicidad sin mí son falsas sonrisas para no dar importancia a mi pérdida y aún así me cuesta, pero finalmente la creo y vivo día a día pesando en un esperado final feliz.
Ahora bien, como en la mayoría de historias de amor (por no decir todas), hay un momento en que las cosas se tuercen, los sentimientos se van confundiendo y los problemas externos acaban afectando a nuestra “relación”. Pero cuando estoy con ella me olvido de todo lo demás, o mejor dicho ella hace que me olvide de todo el resto. Me cierro en un fantasioso mundo que solamente existe ella, y me centro en lo que dice y en lo que hace hasta llegar a un punto que sólo soy feliz con ella porque es la que me hace sonreír, la que me ayuda siempre que lo necesito y lo más importante de todo pero no por eso quiero decir que sea bueno, la mujer que me enamora cada vez más.
En resumidas cuentas, me gustaría disfrutar del momento, de la felicidad compartida y de las compenetradas miradas. No preocuparme tanto en lo que podrá pasar, pero el miedo a sufrir hace que retroceda y no me atreva a demostrarle todo lo que siento.
La he perdido mil y una veces, aunque más veces me ha perdido ella a mí. Pero después de eternas y estúpidas discusiones me ha demostrado que no me quiere volver a perder jamás, que su felicidad sin mí son falsas sonrisas para no dar importancia a mi pérdida y aún así me cuesta, pero finalmente la creo y vivo día a día pesando en un esperado final feliz.
Ahora bien, como en la mayoría de historias de amor (por no decir todas), hay un momento en que las cosas se tuercen, los sentimientos se van confundiendo y los problemas externos acaban afectando a nuestra “relación”. Pero cuando estoy con ella me olvido de todo lo demás, o mejor dicho ella hace que me olvide de todo el resto. Me cierro en un fantasioso mundo que solamente existe ella, y me centro en lo que dice y en lo que hace hasta llegar a un punto que sólo soy feliz con ella porque es la que me hace sonreír, la que me ayuda siempre que lo necesito y lo más importante de todo pero no por eso quiero decir que sea bueno, la mujer que me enamora cada vez más.
En resumidas cuentas, me gustaría disfrutar del momento, de la felicidad compartida y de las compenetradas miradas. No preocuparme tanto en lo que podrá pasar, pero el miedo a sufrir hace que retroceda y no me atreva a demostrarle todo lo que siento.
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