Es muy difícil que tú y yo tengamos una relación amistosa regular, ya que los dos somos muy diferentes, pero muy parecidos a la vez. Muchas veces intentamos tener una amistad normal, pero siempre hay problemas que los dos creamos sin querer a causa del supuesto "feeling" que los dos tenemos desde hace tres años y que parece que siempre tendrá que ser la misma historia…
Aún es más difícil que tengamos una relación amorosa, porque pienso que nunca me querrás como yo siempre te he querido y te quiero. Tú dices que sí, que lo quieres intentar y cada vez sientes más atracción por mí; pero yo (un poco desconfiada también) nunca me lo llego a creer después de todo lo que llegué a sufrir…
Intentas convencerme, incluso parece que me obligues y que siempre tenga que acabar a tu lado, sufriendo y amándote, como los viejos tiempos. Haces que revivan sentimientos-aunque no quiera-que tenía apagados en mi interior, y gracias a mis anhelos recuerdos sigo pensando en lo que pudimos amarnos, y no lo hicimos.
Viniste desde tu casa a la mía para tan solo decirme unas palabras que al principio no me las creía, pero como normalmente me pasa, caí rendida a tus frases que salieron de tu boca y que llegaron directamente a mi corazón: -Me he escapado de mi casa para verte y me dices que no puedes bajar, espero verte pronto. ¡Te quiero muchísimo! No lo olvides nunca
¿Me quieres muchísimo? Cuantas veces me habrás dicho eso y todas me las he creído, para acabar con el mismo resultado de siempre: sola. Conformándome con tu especial amistad como lo llamas tú y de una manera u otra, intentando disfrutar de la vida.
Pero a pesar de todo, tenlo claro mi amor: nunca lo olvidaré…