miércoles, 10 de junio de 2009

El regalo más grande

Respiro y suspiro, busco y no encuentro ningún sentido. Intento vivir mi vida lo más agradable posible, pero alguna que otra vez me complico demasiado. Pretendo ser sincera con la gente que me rodea y me resulta muy complicado, puede que no esté acostumbrada…
Trato de crear buenas intenciones entre los seres que más aprecio, algún que otro deseo que se queda en un simple sueño, un sueño que sé que no es realidad, realidad que duele al pensar que nunca se cumplirá ese deseo. Te miro y resucito, te beso y no ceso a tu regreso. Camino por un hilo demasiado fino, combino sentimientos que son intentos de crear magníficos momentos entre los dos.

El paso inexorable del tiempo hace que la brisa acaricie tu pelo y a la vez pienso en todo lo que nunca pensé anteriormente: te necesito más que nunca ya que no estoy pasando por buenos momentos la verdad. Perdóname por todos los errores que cometí ayer y por todos los que cometo día a día. En definitiva solo quería decirte que te amo.

lunes, 25 de mayo de 2009

Vuelve

26 de Mayo de 2009
(Barcelona)

Querida Lucía

Te escribo esta carta para decirte que te echo muchísimo de menos. Desde que te fuiste a Madrid por tu trabajo nada ha vuelto a ser lo mismo. Me siento solo y lo peor es que todo me recuerda a ti, por ejemplo la cama donde cada noche dormíamos juntos ahora únicamente puedo abrazar la almohada que tú apoyabas la cabeza noche tras noche. No tengo con quien conversar cada mañana, ni con quien pelearme después de volver del trabajo.
Te siento lejos, son más de quinientos quilómetros que nos separan. Espero que te acuerdes de mi al igual que yo me estoy acordando de ti. El tiempo pasa lento en Barcelona y cada día mi vida se hace más monótona y rutinaria. Los domingos por la tarde no tengo a nadie a mi lado que me haga cosquillas en los brazos cuando hacen la típica película de amor. Nadie con quien compartir las palomitas de microondas ni mucho menos nadie con quien compartir el cariño que tú me regalabas y yo galantemente recibía.
Esperaré impaciente tu respuesta, del mismo modo que te esperaré a ti. Permaneceré en silencio esperando el regreso de tus besos, de tus caricias y de tus abrazos. Viviré recordando tu traviesa sonrisa, hasta que un buen día vuelvas de Madrid y regreses a mi lado, a nuestro hogar, ese lugar del que nunca te tenías que haber marchado.

Posdata: Nunca olvides que te amo


David

jueves, 21 de mayo de 2009

Color esperanza

Te quiero desde el primer momento en que te vi. Te amo desde el día en que me besaste. Te adoro desde que consigues hacerme feliz con solo decir mi nombre. Te necesito por encima de todo y de todos, sabes que sin ti no puedo vivir y tan si quiera sonreír. Me enamoras con tus manos que rozan mi cuerpo. Me seduces con tu inmejorable sonrisa. Me besas la oreja, el cuello y siento, que por ti yo me muero. Me acaricias la cara suavemente, la mejor manera para seducirme y entregarte mi vida entera.


Me abrazas sorprendentemente por detrás, sin saber quien serás. Pero una extraña sensación hace que presienta que eres la persona que siempre me amará. Me giro, te miro y suspiro.
Siempre juntos.

domingo, 17 de mayo de 2009

La chica de ayer

Ella era la rosa que más quería entre un millón de flores. Destacaba por su simpatía, dulzura y belleza. Su pelo era castaño, suave como el algodón y fino como el tallo que la sujetaba. A causa del viento, su cabello danzaba libremente como las hojas caídas de un árbol en un largo otoño. Sus mejillas estaban enrojecidas a causa de mi presencia y su perfecta sonrisa me enamoraba cada vez más. Sus ojos color esmeralda me observaban fijamente, sin bajarme la mirada en ningún momento. Yo la sonreía con un gesto sarcástico, ya que no podía decirle todo lo que sentía a causa de la preciosidad que tenía ante mis ojos que me cautivaba. Sus finos dedos tocaban los tirabuzones de mi cabello y yo me sentía complacido por ello. Las estúpidas mariposas aumentaban cada vez más en mi estomago. Sus piernas eran largas, delicadas e infinitas. Sus afilados labios me hablaban por si solos, se movían lentamente junto a sus perfectos dientes. Estaban colorados como el rubí, ya que parecían estar bastantes cálidos.

De repente me besó y una sensación electrizante recorrió todo mi cuerpo. Me cogió de la mano y vi como de sus ojos brotaban unas cuantas lágrimas que finalmente deslizaban por su rostro.
-¿Qué te pasa?- Le pregunté preocupado. Y ella llorando de alegría me contestó:
-Nunca pensé que llegaría este momento…

Rememorable crepúsculo

Tan tranquilamente fui andando por una calle especial para mí, me quedé un rato pensando en que iba a hacer esa tarde y subí a mi casa. Normalmente hacía eso cuando me sentía solo y ese día fue igual que los demás: cogí las llaves, el móvil, el mechero Clipper que me regaló ella y una de las peores compañías; mi paquete de Chester aún por empezar.

Andaba como si no tuviera nada importante que hacer, y esa era la cruel realidad; me sentía vacío por dentro, pero nunca llegaba a entender porqué. Me senté en la plazoleta como siempre hacía, allí me sentía refugiado de la sociedad y podía pensar con tranquilidad e incluso con un poco de claridad. Me encendí el primer cigarro de la tarde, tenía la sensación que iba a pasar algo. De pronto apareció ella con su peculiar sonrisa complementando con su suave moreno rostro que antes yo podía acariciar. Me miró con sutileza durante un breve y delimitado tiempo. Entonces, se acercó lentamente hacía mi como si tuviera miedo de lo que pudiese pasar esa tarde. Solos, estábamos solos y por si fuera poco, ella se sentía vacía cuando estaba a mi lado, me lo había repetido varias veces; en cambio ella saciaba toda la soledad que yo sentía cuando al principio me había sentado en la plazoleta.

Nos sentamos en los columpios y el tiempo pasaba con un estridente silencio que me aterrorizaba. ¿Por qué no éramos capaces de dirigirnos ni una sola palabra, ni un maldito gesto…? Le dije si quería un cigarro (una excusa para ver si podíamos establecer una conversación), aceptó mi petición y yo me fumé uno para acompañarla. Tenía temor al tenerla cerca, pero aún lo tenía más cuando algunas veces se alejaba. Sus ojos expresaban melancolía de los bellos recuerdos que pasábamos juntos cuando éramos pareja, pero lo que yo pensaba solo eran hipótesis. Lo sé, fuimos tontos y lo peor es que aún la seguía queriendo. Como no estar enamorado de esos ojos esmeraldas que siempre me miraban cuando la sonreía…


Se iluminaron las farolas de la plazoleta aunque parpadeaban de vez en cuando. Era tarde, pero parecía que ninguno de los dos teníamos prisa. Sin querer su mano rozó con la mía y sin que me pudiese controlar, la cogí. La abracé como en los viejos recuerdos, como en las películas que íbamos a ver juntos en aquellos tiempos. Nos pusimos en pie, me encendí el último cigarro de la tarde y nos fuimos de aquella triste plazoleta. Al paso de nuestros pies, el crepúsculo iba apagando lo poco que había iluminado de aquella calle especial de la cual volvía a andar tranquilamente pero esta vez, junto a ella…

domingo, 10 de mayo de 2009

Una loca enamorada

Después de pasar años enamorada, la calma de después del dolor es lo mejor que me podía pasar y por fin, relajarme sin sentir ninguna sensación extraña ni por mi cabeza ni por mi corazón. Pero como soy una enamoradiza, tenía que llegar el momento en el cual mi cabeza volviese a tener pensamientos amorosos i confundir la amistad con amor. Volvió aparecer, ese gran amor que tenía guardado para alguien especial, revivió de las cenizas más apagadas del fondo de mi corazón. Volvía a tener esa esperanza de conseguir a mi primer y único amor, esa sensación que es tan bonita y efímera a la vez que puede sentir tu corazón. Al principio intentaba negarlo: “no puede ser, otra vez a mi no, y más siendo la misma persona…” Siempre se repetía una historia similar, no me le sacaba de la cabeza ni tan si quiera sin verle. Desde la última vez que confundí la amistad con amor salí mal parada la verdad, pero nunca he llegado a aprender con ese error que mi cabeza no comprende ni entiende el porqué de esos sentimientos de nuevo.

Tras largos meses teniendo una simple amistad con él, todo tenía que cambiar de blanco al negro, y hasta el momento se estaba oscureciendo y cada vez iba del mal en peor.

Finalmente, llegó la recompensa más esperada que mi corazón esperaba hacía años, le conseguí. Pude tenerle entre mis brazos varias semanas, besándole tantas veces cuanto quise y abrazarle siempre que me apetecía. Pero esa fue una corta historia de amor más, que mi corazón aun se resiente por ello…

Es muy difícil que tú y yo...

Es muy difícil que tú y yo tengamos una relación amistosa regular, ya que los dos somos muy diferentes, pero muy parecidos a la vez. Muchas veces intentamos tener una amistad normal, pero siempre hay problemas que los dos creamos sin querer a causa del supuesto "feeling" que los dos tenemos desde hace tres años y que parece que siempre tendrá que ser la misma historia…

Aún es más difícil que tengamos una relación amorosa, porque pienso que nunca me querrás como yo siempre te he querido y te quiero. Tú dices que sí, que lo quieres intentar y cada vez sientes más atracción por mí; pero yo (un poco desconfiada también) nunca me lo llego a creer después de todo lo que llegué a sufrir…

Intentas convencerme, incluso parece que me obligues y que siempre tenga que acabar a tu lado, sufriendo y amándote, como los viejos tiempos. Haces que revivan sentimientos-aunque no quiera-que tenía apagados en mi interior, y gracias a mis anhelos recuerdos sigo pensando en lo que pudimos amarnos, y no lo hicimos.

Viniste desde tu casa a la mía para tan solo decirme unas palabras que al principio no me las creía, pero como normalmente me pasa, caí rendida a tus frases que salieron de tu boca y que llegaron directamente a mi corazón: -Me he escapado de mi casa para verte y me dices que no puedes bajar, espero verte pronto. ¡Te quiero muchísimo! No lo olvides nunca

¿Me quieres muchísimo? Cuantas veces me habrás dicho eso y todas me las he creído, para acabar con el mismo resultado de siempre: sola. Conformándome con tu especial amistad como lo llamas tú y de una manera u otra, intentando disfrutar de la vida.

Pero a pesar de todo, tenlo claro mi amor: nunca lo olvidaré…