Después de pasar años enamorada, la calma de después del dolor es lo mejor que me podía pasar y por fin, relajarme sin sentir ninguna sensación extraña ni por mi cabeza ni por mi corazón. Pero como soy una enamoradiza, tenía que llegar el momento en el cual mi cabeza volviese a tener pensamientos amorosos i confundir la amistad con amor. Volvió aparecer, ese gran amor que tenía guardado para alguien especial, revivió de las cenizas más apagadas del fondo de mi corazón. Volvía a tener esa esperanza de conseguir a mi primer y único amor, esa sensación que es tan bonita y efímera a la vez que puede sentir tu corazón. Al principio intentaba negarlo: “no puede ser, otra vez a mi no, y más siendo la misma persona…” Siempre se repetía una historia similar, no me le sacaba de la cabeza ni tan si quiera sin verle. Desde la última vez que confundí la amistad con amor salí mal parada la verdad, pero nunca he llegado a aprender con ese error que mi cabeza no comprende ni entiende el porqué de esos sentimientos de nuevo.
Tras largos meses teniendo una simple amistad con él, todo tenía que cambiar de blanco al negro, y hasta el momento se estaba oscureciendo y cada vez iba del mal en peor.
Finalmente, llegó la recompensa más esperada que mi corazón esperaba hacía años, le conseguí. Pude tenerle entre mis brazos varias semanas, besándole tantas veces cuanto quise y abrazarle siempre que me apetecía. Pero esa fue una corta historia de amor más, que mi corazón aun se resiente por ello…
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