Cuatro segundos fue lo que me separó de besar a un amigo especial al pensar que todo podía cambiar en un día frío de diciembre. Cuatro segundos faltaron para olvidar aquellas miradas que me seducían invierno tras otro.
Aunque siempre quise, nunca logré alcanzar esos segundos que me faltaron para olvidarle y siempre tuve que soportar las ganas de besarle. Muchas preguntas que los dos nos hacíamos se quedaron sin respuesta, por ejemplo ¿Qué fue de esos tiempos que pasamos juntos, sin saber lo que éramos ni lo que dejamos de ser? ¿Por qué olvidamos esos recuerdos que pasamos juntos? Seguramente él no le dará importancia pero a día de hoy esas estúpidas preguntas les sigo dando más importancia de la que verdaderamente tienen.
Después de tres años, he podido alcanzar y superar los cuatro segundos que antes me faltaban para olvidarle y conseguí besarlo en una época de mi vida que no entendí muy bien por qué lo hice: se me presentó una oportunidad y por primera y única vez, no la dejé escapar. Simplemente ya no siento lo mismo y besarle era un sueño que tenía desde hacía mucho tiempo. Tampoco echo de menos esos tiempos en los cuales sufría demasiado por una persona a la que tan si quiera le importaba lo más mínimo.
Nuestro momento de gloria está resplandeciendo en una bonita amistad, que tiene sus altibajos pero tampoco es momento de quejarse. Le quiero mucho, tanto que a veces no llego a creerme todo lo que llegué hacer por él. Era una enamorada ofuscada por no ver la realidad…
Pensaba que nunca podría olvidar todo lo que pasó y desafortunadamente por mi parte lo que no pasó cuando yo lo necesitaba, pero llegó alguien que me encontró en un momento de desesperación y un poco tarde, es verdad, pero por lo menos me encontró. Dicho de otro modo, ese alguien consiguió que yo olvidara a mi primer amor y ahora, sentirme feliz con solo amarle y que me ame.
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