domingo, 17 de mayo de 2009

Rememorable crepúsculo

Tan tranquilamente fui andando por una calle especial para mí, me quedé un rato pensando en que iba a hacer esa tarde y subí a mi casa. Normalmente hacía eso cuando me sentía solo y ese día fue igual que los demás: cogí las llaves, el móvil, el mechero Clipper que me regaló ella y una de las peores compañías; mi paquete de Chester aún por empezar.

Andaba como si no tuviera nada importante que hacer, y esa era la cruel realidad; me sentía vacío por dentro, pero nunca llegaba a entender porqué. Me senté en la plazoleta como siempre hacía, allí me sentía refugiado de la sociedad y podía pensar con tranquilidad e incluso con un poco de claridad. Me encendí el primer cigarro de la tarde, tenía la sensación que iba a pasar algo. De pronto apareció ella con su peculiar sonrisa complementando con su suave moreno rostro que antes yo podía acariciar. Me miró con sutileza durante un breve y delimitado tiempo. Entonces, se acercó lentamente hacía mi como si tuviera miedo de lo que pudiese pasar esa tarde. Solos, estábamos solos y por si fuera poco, ella se sentía vacía cuando estaba a mi lado, me lo había repetido varias veces; en cambio ella saciaba toda la soledad que yo sentía cuando al principio me había sentado en la plazoleta.

Nos sentamos en los columpios y el tiempo pasaba con un estridente silencio que me aterrorizaba. ¿Por qué no éramos capaces de dirigirnos ni una sola palabra, ni un maldito gesto…? Le dije si quería un cigarro (una excusa para ver si podíamos establecer una conversación), aceptó mi petición y yo me fumé uno para acompañarla. Tenía temor al tenerla cerca, pero aún lo tenía más cuando algunas veces se alejaba. Sus ojos expresaban melancolía de los bellos recuerdos que pasábamos juntos cuando éramos pareja, pero lo que yo pensaba solo eran hipótesis. Lo sé, fuimos tontos y lo peor es que aún la seguía queriendo. Como no estar enamorado de esos ojos esmeraldas que siempre me miraban cuando la sonreía…


Se iluminaron las farolas de la plazoleta aunque parpadeaban de vez en cuando. Era tarde, pero parecía que ninguno de los dos teníamos prisa. Sin querer su mano rozó con la mía y sin que me pudiese controlar, la cogí. La abracé como en los viejos recuerdos, como en las películas que íbamos a ver juntos en aquellos tiempos. Nos pusimos en pie, me encendí el último cigarro de la tarde y nos fuimos de aquella triste plazoleta. Al paso de nuestros pies, el crepúsculo iba apagando lo poco que había iluminado de aquella calle especial de la cual volvía a andar tranquilamente pero esta vez, junto a ella…

domingo, 10 de mayo de 2009

Una loca enamorada

Después de pasar años enamorada, la calma de después del dolor es lo mejor que me podía pasar y por fin, relajarme sin sentir ninguna sensación extraña ni por mi cabeza ni por mi corazón. Pero como soy una enamoradiza, tenía que llegar el momento en el cual mi cabeza volviese a tener pensamientos amorosos i confundir la amistad con amor. Volvió aparecer, ese gran amor que tenía guardado para alguien especial, revivió de las cenizas más apagadas del fondo de mi corazón. Volvía a tener esa esperanza de conseguir a mi primer y único amor, esa sensación que es tan bonita y efímera a la vez que puede sentir tu corazón. Al principio intentaba negarlo: “no puede ser, otra vez a mi no, y más siendo la misma persona…” Siempre se repetía una historia similar, no me le sacaba de la cabeza ni tan si quiera sin verle. Desde la última vez que confundí la amistad con amor salí mal parada la verdad, pero nunca he llegado a aprender con ese error que mi cabeza no comprende ni entiende el porqué de esos sentimientos de nuevo.

Tras largos meses teniendo una simple amistad con él, todo tenía que cambiar de blanco al negro, y hasta el momento se estaba oscureciendo y cada vez iba del mal en peor.

Finalmente, llegó la recompensa más esperada que mi corazón esperaba hacía años, le conseguí. Pude tenerle entre mis brazos varias semanas, besándole tantas veces cuanto quise y abrazarle siempre que me apetecía. Pero esa fue una corta historia de amor más, que mi corazón aun se resiente por ello…

Es muy difícil que tú y yo...

Es muy difícil que tú y yo tengamos una relación amistosa regular, ya que los dos somos muy diferentes, pero muy parecidos a la vez. Muchas veces intentamos tener una amistad normal, pero siempre hay problemas que los dos creamos sin querer a causa del supuesto "feeling" que los dos tenemos desde hace tres años y que parece que siempre tendrá que ser la misma historia…

Aún es más difícil que tengamos una relación amorosa, porque pienso que nunca me querrás como yo siempre te he querido y te quiero. Tú dices que sí, que lo quieres intentar y cada vez sientes más atracción por mí; pero yo (un poco desconfiada también) nunca me lo llego a creer después de todo lo que llegué a sufrir…

Intentas convencerme, incluso parece que me obligues y que siempre tenga que acabar a tu lado, sufriendo y amándote, como los viejos tiempos. Haces que revivan sentimientos-aunque no quiera-que tenía apagados en mi interior, y gracias a mis anhelos recuerdos sigo pensando en lo que pudimos amarnos, y no lo hicimos.

Viniste desde tu casa a la mía para tan solo decirme unas palabras que al principio no me las creía, pero como normalmente me pasa, caí rendida a tus frases que salieron de tu boca y que llegaron directamente a mi corazón: -Me he escapado de mi casa para verte y me dices que no puedes bajar, espero verte pronto. ¡Te quiero muchísimo! No lo olvides nunca

¿Me quieres muchísimo? Cuantas veces me habrás dicho eso y todas me las he creído, para acabar con el mismo resultado de siempre: sola. Conformándome con tu especial amistad como lo llamas tú y de una manera u otra, intentando disfrutar de la vida.

Pero a pesar de todo, tenlo claro mi amor: nunca lo olvidaré…

6 de Mayo


A partir de las ocho de la tarde, empezaron los nervios y las preparaciones para ver el partido en casa de mi abuela con Aida, Natxo y parte de mi familia. Era la mejor compañía que podía tener, ya que Aida era una de mis mejores amigas y la más adecuada para ver ese estresante partido; en cambio, Natxo siempre tenía esas importantes esperanzas de que nos merecíamos ganar esa semifinal por toda la trayectoria de partidos ganados y el buen juego que estábamos haciendo a lo largo de esta temporada y evidentemente como dice él: Que ganara el mejor.


Me puse la camiseta del Barça que tantos años tiene y a las ocho y media fuimos todos a casa de mi abuela. Todos éramos un saco de nervios unidos por un sentimiento, ganar ese partido. Estábamos eufóricos y antes de que empezara el partido lancé una frase que todos los que estaban allí sentados se les quedó grabada en la cabeza: Sufriremos hasta el final.


No hacía falta ganar, solo un empate que no fuera cero a cero nos valía para llevarnos la victoria que nos llevaría hacia Roma. Tom Henning silbó su silbato y empezó el partido. Nueve menos cuarto de la noche y todos sentados en el sofá. Stamford Bridge era una olla caliente de la cual podíamos salir bastante escaldados…


El Barça comenzó atacando sin mucho peligro a la portería del Chelsea; Aida me agarraba del brazo y yo agarraba a Natxo y a la vez, empezaba a picarme todo el cuerpo de los nervios que contenía. En un momento de desconcentración y con un poco de suerte, en el minuto nueve Essien recibió una pelota rebotada por un defensa azulgrana y empalmó una volea desde el arco del área grande que le dio al travesaño y entró a mucha velocidad, imparable para nªuestro portero.


Tras ese gol, el Chelsea se encerró en su campo y nuestro equipo solo realizó unos inofensivos chutes que ni iban entre los tres palos de la portería de Cech…


Acabó la primera parte con un disgusto bastante grande; ya que el Barça parecía que estaba herido por ese gol tan tempranero y además nosotros queríamos marcar, pero su defensa era más fuerte que nuestros delanteros.


Cenamos y en mi cabeza solo tenía una sencilla pregunta que no me dejaba cenar con tranquilidad: ¿Pasaremos a la final?


Volvimos a nuestros asientos para seguir sufriendo cuarenta y cinco minutos más. Intentamos penetrar de nuevo su defensa, pero no lo logramos en muchas ocasiones, y cuando lo logramos no acertábamos cara portería. Victor Valdés nos salvó de salir goleados de Stamford Bridge y Tom Henning no estaba muy acertado en su arbitraje la verdad…


A causa de eso, en una de las tantas veces que el Chelsea atacaba, Anelka se tropezó mientras forcejeaba con uno de nuestros defensores, el árbitro señaló una falta inexistente al pico de nuestra área, y por si fuera poco, también expulsó a Abidal. Lo teníamos todo en contra, un jugador menos y estábamos perdiendo. Avanzaba el cronómetro y cada vez teníamos menos posibilidades de salir con un empate de ese campo.


Faltaban quince minutos para el final y jugábamos con diez. Intentábamos buscar un gol, pero cuando volvíamos a pasar al campo de los "blues", nos aturdían con faltas de tarjeta amarilla que Tom Henning no señalaba.


Finalmente, llegó lo esperado por todos los culés del planeta Tierra: Dani Alves subió la pelota por el lateral derecho, la pelota fue centrada por él y despejada por John Terry con la cabeza; el balón llegó rebotado a los pies de Eto’o en la banda izquierda, éste en el área grande le pasó el balón a Messi y después de un pase de Messi a Iniesta, el número ocho del F.C.Barcelona en el minuto noventa y tres, nos llevó a la final con un chute des del pico del área que entró por la escuadra.


En casa de mi abuela todos gritamos: ¡GOOOOOOOOOOL! Aida estaba que se subía por las paredes de la alegría y Natxo no paraba de repetirme: Te lo decía, nos merecíamos pasar a la final -yo también lo pensaba, pero viendo lo visto, no me atreví a decir nada en los noventa minutos del partido- ¡somos los mejores! Tiramos petardos des del balcón y salimos a la calle mostrando nuestro orgullo barcelonista con camisetas, banderas y cánticos culés.


Este día será recordado por todos los barcelonistas del mundo, ya que sufrimos hasta al final pero logramos la victoria que tanto esperábamos. Ahora solo nos falta ganar en Roma, la final de la Champions League 2009 (27 de mayo).

domingo, 3 de mayo de 2009

Cuatro segundos...

Cuatro segundos fue lo que me separó de besar a un amigo especial al pensar que todo podía cambiar en un día frío de diciembre. Cuatro segundos faltaron para olvidar aquellas miradas que me seducían invierno tras otro.
Aunque siempre quise, nunca logré alcanzar esos segundos que me faltaron para olvidarle y siempre tuve que soportar las ganas de besarle. Muchas preguntas que los dos nos hacíamos se quedaron sin respuesta, por ejemplo ¿Qué fue de esos tiempos que pasamos juntos, sin saber lo que éramos ni lo que dejamos de ser? ¿Por qué olvidamos esos recuerdos que pasamos juntos? Seguramente él no le dará importancia pero a día de hoy esas estúpidas preguntas les sigo dando más importancia de la que verdaderamente tienen.
Después de tres años, he podido alcanzar y superar los cuatro segundos que antes me faltaban para olvidarle y conseguí besarlo en una época de mi vida que no entendí muy bien por qué lo hice: se me presentó una oportunidad y por primera y única vez, no la dejé escapar. Simplemente ya no siento lo mismo y besarle era un sueño que tenía desde hacía mucho tiempo. Tampoco echo de menos esos tiempos en los cuales sufría demasiado por una persona a la que tan si quiera le importaba lo más mínimo.
Nuestro momento de gloria está resplandeciendo en una bonita amistad, que tiene sus altibajos pero tampoco es momento de quejarse. Le quiero mucho, tanto que a veces no llego a creerme todo lo que llegué hacer por él. Era una enamorada ofuscada por no ver la realidad…
Pensaba que nunca podría olvidar todo lo que pasó y desafortunadamente por mi parte lo que no pasó cuando yo lo necesitaba, pero llegó alguien que me encontró en un momento de desesperación y un poco tarde, es verdad, pero por lo menos me encontró. Dicho de otro modo, ese alguien consiguió que yo olvidara a mi primer amor y ahora, sentirme feliz con solo amarle y que me ame.

lunes, 27 de abril de 2009

Mi gran historia de amor

Todo comenzó cuando la historia de mi amor eterno volvió a resurgir de sus propias cenizas gracias a sus silencios ensordecedores que retumbaban en mis oídos y que dolían más que unas repulsivas palabras salidas de su desapacible boca.

A mi parecer, no creo en el amor a primera vista, así que este tampoco lo fue y el enamoramiento fue surgiendo con el paso inexorable del tiempo. De repente, él apareció de la nada como si fuera una persona que no conocía, pero era bastante cercana a mí la verdad. Pero anteriormente, no le tenía en cuenta como si fuese algo tan importante para mí sin embargo, lo ha acabado siendo. Todo empezó como una gran ilusión, ilusión que se fue ausentando a causa de mi negatividad que normalmente va conjunta con mis grandes dudas que siempre tengo por si me querrá tanto como yo le quiero a él. Siempre me está reprochando que no le doy cariño cuando yo le pido que me dé muestras de afecto, del mismo modo, que yo le pido cariño que él normalmente tampoco me da. A pesar de todo, ahora tenemos mucha complicidad, ya que simplemente con una mirada puedo olvidar todo el dolor que mi corazón contiene, para echar al vuelo y volar en un sueño que él puede hacer realidad.

Por último, sólo decir que a pesar de todo, de dudas, de negatividad, de miedos, de silencios y de reproches, él ha sido y será mi gran historia de amor.

viernes, 17 de abril de 2009

"Gracias"

Hay palabras que pierden el significado de tantas veces que las dices a lo largo de un día, pero en este caso esta palabra contra más te la dicen mejor te sientes porque percibes el aprecio de que el objetivo que tenías por cumplir ya lo has cumplido y a esto, la persona agradecida siente el esfuerzo que has hecho para ejecutar su propósito y dice una palabra mágica: Gracias.

A todo ello, podría decirle gracias a unas cuantas personas. A todas ellas que soportan día a día las estupideces que digo y cometo, la antipatía que normalmente presento en mi rostro y alguna vez que otra los grandes errores que cometo. Pero esta vez, va para una persona peculiar que conocí hace tres años y con ello, toda la mayoría de experiencias que he vivido a lo largo de estos años que ella ha podido comprobar con mis textos y algunas conversaciones.

Es una persona especial, ya que es mi profesora de castellano y los nombres son ligeramente parecidos. Aparte, ella sabe perfectamente que le tendría que decir miles de veces gracias por todo lo que ha hecho por mí durante este tiempo. Por ayudarme siempre que lo necesito y muchas veces sin agradecérselo, aguantarme sin tener un porque en las clases de castellano y sin ser clase, algún que otro efímero diálogo. Cada vez me asombra más la cantidad y la cualidad de consejos que puede darme para que mi vida sea más fácil y sin que tenga que pensar más de la cuenta, como normalmente hago. Ella me enseñó a no agachar siempre la cabeza cuando algo no me gusta, ni a ser tan desagradable con los que me quieren, por mucho que me cueste. Muchas veces pienso que la voy a perder tarde o temprano; simplemente se cansará de mí, pero yo nunca lo haré porque la aprecio mucho para olvidar a una persona tan importante en mi trayectoria en ésta escuela.

En definitiva, tenía la necesidad de expresar la gratitud que le debo a todo su esfuerzo que pone en mí, por la forma que me ha demostrado la confianza que puedo tener con ella y siempre saber, que puedo contar contigo…