domingo, 10 de mayo de 2009

6 de Mayo


A partir de las ocho de la tarde, empezaron los nervios y las preparaciones para ver el partido en casa de mi abuela con Aida, Natxo y parte de mi familia. Era la mejor compañía que podía tener, ya que Aida era una de mis mejores amigas y la más adecuada para ver ese estresante partido; en cambio, Natxo siempre tenía esas importantes esperanzas de que nos merecíamos ganar esa semifinal por toda la trayectoria de partidos ganados y el buen juego que estábamos haciendo a lo largo de esta temporada y evidentemente como dice él: Que ganara el mejor.


Me puse la camiseta del Barça que tantos años tiene y a las ocho y media fuimos todos a casa de mi abuela. Todos éramos un saco de nervios unidos por un sentimiento, ganar ese partido. Estábamos eufóricos y antes de que empezara el partido lancé una frase que todos los que estaban allí sentados se les quedó grabada en la cabeza: Sufriremos hasta el final.


No hacía falta ganar, solo un empate que no fuera cero a cero nos valía para llevarnos la victoria que nos llevaría hacia Roma. Tom Henning silbó su silbato y empezó el partido. Nueve menos cuarto de la noche y todos sentados en el sofá. Stamford Bridge era una olla caliente de la cual podíamos salir bastante escaldados…


El Barça comenzó atacando sin mucho peligro a la portería del Chelsea; Aida me agarraba del brazo y yo agarraba a Natxo y a la vez, empezaba a picarme todo el cuerpo de los nervios que contenía. En un momento de desconcentración y con un poco de suerte, en el minuto nueve Essien recibió una pelota rebotada por un defensa azulgrana y empalmó una volea desde el arco del área grande que le dio al travesaño y entró a mucha velocidad, imparable para nªuestro portero.


Tras ese gol, el Chelsea se encerró en su campo y nuestro equipo solo realizó unos inofensivos chutes que ni iban entre los tres palos de la portería de Cech…


Acabó la primera parte con un disgusto bastante grande; ya que el Barça parecía que estaba herido por ese gol tan tempranero y además nosotros queríamos marcar, pero su defensa era más fuerte que nuestros delanteros.


Cenamos y en mi cabeza solo tenía una sencilla pregunta que no me dejaba cenar con tranquilidad: ¿Pasaremos a la final?


Volvimos a nuestros asientos para seguir sufriendo cuarenta y cinco minutos más. Intentamos penetrar de nuevo su defensa, pero no lo logramos en muchas ocasiones, y cuando lo logramos no acertábamos cara portería. Victor Valdés nos salvó de salir goleados de Stamford Bridge y Tom Henning no estaba muy acertado en su arbitraje la verdad…


A causa de eso, en una de las tantas veces que el Chelsea atacaba, Anelka se tropezó mientras forcejeaba con uno de nuestros defensores, el árbitro señaló una falta inexistente al pico de nuestra área, y por si fuera poco, también expulsó a Abidal. Lo teníamos todo en contra, un jugador menos y estábamos perdiendo. Avanzaba el cronómetro y cada vez teníamos menos posibilidades de salir con un empate de ese campo.


Faltaban quince minutos para el final y jugábamos con diez. Intentábamos buscar un gol, pero cuando volvíamos a pasar al campo de los "blues", nos aturdían con faltas de tarjeta amarilla que Tom Henning no señalaba.


Finalmente, llegó lo esperado por todos los culés del planeta Tierra: Dani Alves subió la pelota por el lateral derecho, la pelota fue centrada por él y despejada por John Terry con la cabeza; el balón llegó rebotado a los pies de Eto’o en la banda izquierda, éste en el área grande le pasó el balón a Messi y después de un pase de Messi a Iniesta, el número ocho del F.C.Barcelona en el minuto noventa y tres, nos llevó a la final con un chute des del pico del área que entró por la escuadra.


En casa de mi abuela todos gritamos: ¡GOOOOOOOOOOL! Aida estaba que se subía por las paredes de la alegría y Natxo no paraba de repetirme: Te lo decía, nos merecíamos pasar a la final -yo también lo pensaba, pero viendo lo visto, no me atreví a decir nada en los noventa minutos del partido- ¡somos los mejores! Tiramos petardos des del balcón y salimos a la calle mostrando nuestro orgullo barcelonista con camisetas, banderas y cánticos culés.


Este día será recordado por todos los barcelonistas del mundo, ya que sufrimos hasta al final pero logramos la victoria que tanto esperábamos. Ahora solo nos falta ganar en Roma, la final de la Champions League 2009 (27 de mayo).

domingo, 3 de mayo de 2009

Cuatro segundos...

Cuatro segundos fue lo que me separó de besar a un amigo especial al pensar que todo podía cambiar en un día frío de diciembre. Cuatro segundos faltaron para olvidar aquellas miradas que me seducían invierno tras otro.
Aunque siempre quise, nunca logré alcanzar esos segundos que me faltaron para olvidarle y siempre tuve que soportar las ganas de besarle. Muchas preguntas que los dos nos hacíamos se quedaron sin respuesta, por ejemplo ¿Qué fue de esos tiempos que pasamos juntos, sin saber lo que éramos ni lo que dejamos de ser? ¿Por qué olvidamos esos recuerdos que pasamos juntos? Seguramente él no le dará importancia pero a día de hoy esas estúpidas preguntas les sigo dando más importancia de la que verdaderamente tienen.
Después de tres años, he podido alcanzar y superar los cuatro segundos que antes me faltaban para olvidarle y conseguí besarlo en una época de mi vida que no entendí muy bien por qué lo hice: se me presentó una oportunidad y por primera y única vez, no la dejé escapar. Simplemente ya no siento lo mismo y besarle era un sueño que tenía desde hacía mucho tiempo. Tampoco echo de menos esos tiempos en los cuales sufría demasiado por una persona a la que tan si quiera le importaba lo más mínimo.
Nuestro momento de gloria está resplandeciendo en una bonita amistad, que tiene sus altibajos pero tampoco es momento de quejarse. Le quiero mucho, tanto que a veces no llego a creerme todo lo que llegué hacer por él. Era una enamorada ofuscada por no ver la realidad…
Pensaba que nunca podría olvidar todo lo que pasó y desafortunadamente por mi parte lo que no pasó cuando yo lo necesitaba, pero llegó alguien que me encontró en un momento de desesperación y un poco tarde, es verdad, pero por lo menos me encontró. Dicho de otro modo, ese alguien consiguió que yo olvidara a mi primer amor y ahora, sentirme feliz con solo amarle y que me ame.

lunes, 27 de abril de 2009

Mi gran historia de amor

Todo comenzó cuando la historia de mi amor eterno volvió a resurgir de sus propias cenizas gracias a sus silencios ensordecedores que retumbaban en mis oídos y que dolían más que unas repulsivas palabras salidas de su desapacible boca.

A mi parecer, no creo en el amor a primera vista, así que este tampoco lo fue y el enamoramiento fue surgiendo con el paso inexorable del tiempo. De repente, él apareció de la nada como si fuera una persona que no conocía, pero era bastante cercana a mí la verdad. Pero anteriormente, no le tenía en cuenta como si fuese algo tan importante para mí sin embargo, lo ha acabado siendo. Todo empezó como una gran ilusión, ilusión que se fue ausentando a causa de mi negatividad que normalmente va conjunta con mis grandes dudas que siempre tengo por si me querrá tanto como yo le quiero a él. Siempre me está reprochando que no le doy cariño cuando yo le pido que me dé muestras de afecto, del mismo modo, que yo le pido cariño que él normalmente tampoco me da. A pesar de todo, ahora tenemos mucha complicidad, ya que simplemente con una mirada puedo olvidar todo el dolor que mi corazón contiene, para echar al vuelo y volar en un sueño que él puede hacer realidad.

Por último, sólo decir que a pesar de todo, de dudas, de negatividad, de miedos, de silencios y de reproches, él ha sido y será mi gran historia de amor.

viernes, 17 de abril de 2009

"Gracias"

Hay palabras que pierden el significado de tantas veces que las dices a lo largo de un día, pero en este caso esta palabra contra más te la dicen mejor te sientes porque percibes el aprecio de que el objetivo que tenías por cumplir ya lo has cumplido y a esto, la persona agradecida siente el esfuerzo que has hecho para ejecutar su propósito y dice una palabra mágica: Gracias.

A todo ello, podría decirle gracias a unas cuantas personas. A todas ellas que soportan día a día las estupideces que digo y cometo, la antipatía que normalmente presento en mi rostro y alguna vez que otra los grandes errores que cometo. Pero esta vez, va para una persona peculiar que conocí hace tres años y con ello, toda la mayoría de experiencias que he vivido a lo largo de estos años que ella ha podido comprobar con mis textos y algunas conversaciones.

Es una persona especial, ya que es mi profesora de castellano y los nombres son ligeramente parecidos. Aparte, ella sabe perfectamente que le tendría que decir miles de veces gracias por todo lo que ha hecho por mí durante este tiempo. Por ayudarme siempre que lo necesito y muchas veces sin agradecérselo, aguantarme sin tener un porque en las clases de castellano y sin ser clase, algún que otro efímero diálogo. Cada vez me asombra más la cantidad y la cualidad de consejos que puede darme para que mi vida sea más fácil y sin que tenga que pensar más de la cuenta, como normalmente hago. Ella me enseñó a no agachar siempre la cabeza cuando algo no me gusta, ni a ser tan desagradable con los que me quieren, por mucho que me cueste. Muchas veces pienso que la voy a perder tarde o temprano; simplemente se cansará de mí, pero yo nunca lo haré porque la aprecio mucho para olvidar a una persona tan importante en mi trayectoria en ésta escuela.

En definitiva, tenía la necesidad de expresar la gratitud que le debo a todo su esfuerzo que pone en mí, por la forma que me ha demostrado la confianza que puedo tener con ella y siempre saber, que puedo contar contigo…

martes, 14 de abril de 2009

Cruzar el mar como gaviotas


Caminando por la calle de mi infancia, pude observar lejanamente a una gaviota agitar bruscamente y rápidamente sus alas. Parecía que sabía volar, pero lamentablemente no podía hacerlo. Sus alas hacían los movimientos precisos para alzarse al vuelo, pero ella tenía miedo de caerse de nuevo. Estaba herida por sus reiterativas y rutinarias caídas, pero no exteriormente, solamente porque ella sentía perfectamente que una gaviota que le tiene pánico a volar no podría vivir durante mucho tiempo. Me quedé fijamente mirándola, pensando en cómo poder ayudarla. ¿Y si mi vida fuera como esa gaviota que tiene miedo a caerse otra vez? Pensé una y otra vez, y me quedé admirada al ver mi vida reflejada en una gaviota en medio de una calle solitaria donde solo hacíamos presencia ella y yo. Mi vida era como la de ella, me tropecé la primera vez y no quería volverlo hacer por miedo al sufrimiento, al dolor de volver a trompicar con la misma piedra de nuevo.
Finalmente, vi cómo esa gaviota se armó de valentía y consiguió que su cabeza no pensara en que se iba caer y afortunadamente, no lo hizo. Voló libremente. Mostrando sus hermosas alas finalizando con las puntas de ellas ligeramente tintadas de negro y con un azafranado pico, pasó por delante de mí exhibiéndome lo que había conseguido y que yo, hasta el momento, no lo había hecho.
Ojalá yo fuera esa gaviota…

Siempre se vuelve al primer amor

De nuevo siento esa sensación tan extraña que recorre todo mi cuerpo, un remordimiento de subconsciencia en mi cabeza y el sentimiento que te vuelvo a querer. Nunca me hubiese gustado recurrir otra vez a las cartas anónimas, pero no tengo más remedio que volverlo hacer a causa de la ansiedad que vuelvo a sentir.

Después de varios meses pasados junto a ti, sin sentimiento alguno, solo una simple amistad, mi corazón se ha visto envuelto de una reprochable envidia. Envidia de la persona que te hace feliz mientras no soy yo, envidia de que mi amiga te pueda besar cada tarde en el parque mientras yo lo esté inocentemente presenciándolo. ¿Celos? No creo. Solamente que después de un año de sufrimiento y por estas fechas de abril, todos los recuerdos bonitos y no tan bonitos, se vuelven a hacer presencia en mi mente.

Espero y deseo, que este pensamiento reiterativo sea levemente pasajero y que no te vuelva a dedicar más textos sabiendo indudablemente, que no me mereces…

sábado, 11 de abril de 2009

La vida es una vez

Con el paso del tiempo, te vas dando cuenta que los momentos más especiales que te van pasando a lo largo de tu vida, nunca se repetirán. Intentas disfrutarlo al máximo y tratas de esquivar los baches más profundos. Algunas veces comparan la vida con un sueño y otras como una pesadilla, el sueño de una vida perfecta e irreal, y la pesadilla de la desilusión y el miedo a la proximidad a la muerte. Los que te rodean pueden hacer de tu vida el sueño que tanto deseas, con cariño y paciencia, puedes crear un mundo rozando la perfección pero frecuentemente, nunca alcanzándola.

Los pequeños detalles pueden llegar a dar la importancia que tanto necesitas para seguir viviendo con una felicidad rutinaria. Tu familia y tus amigos dependen de ti al igual que tú dependes de ellos y al mínimo bajón, son ellos los que siempre estarán a tu lado consolándote y procurarán hacer lo máximo posible para que tu tristeza disminuya. A veces tienes miedo de desaprovecharla porque dedicas mayor tiempo a disfrutar que a trabajar para llegar a ser algo importante en el mundo. Pero lo mejor que puedes hacer es olvidarte de las preocupaciones y gozar siempre con lo que haces, y aunque no te guste, buscarle la cara positiva de todas las cosas para sentirte mejor y así, llegarás al mayor grado de satisfacción personal.

En definitiva, la vida es una oportunidad que se tiene que aprovechar y no derrochar, porque la vida sólo es una vez y cada instante no volverá…