jueves, 12 de marzo de 2009

Falsas esperanzas

Tantas palabras que solo se quedaron en recuerdos, mensajes de texto que por fin han sido borrados y nuestras queridas fotografías pasaron a un segundo plano. Creía que nuestras momentáneas tardes eran verdaderas como mis fantásticos sueños junto a ti, que tus abrazos eran para calmar mi ansiedad de perderte y boba de mí, me creí incluso que me querías. Cada tarde, un recuerdo especial. Pero todos nuestros momentos juntos pasaron a un inesperado olvido, que ni tan si quiera yo esperaba. Ayer fue demasiado repentino ese momento en el cual los dos decidimos mejor abandonar las falsas esperanzas que nos debamos mutuamente. Ocho meses compartiendo alegrías, llantos y besos, sobretodo besos. Día tras día te hacías más importante en mi, eras el valor que tenía mi vida y sin ti no tenía ningún significado por el que seguir aquí. Canciones que me recuerdan todo lo que vivimos, las experiencias que compartimos y todo lo que disfruté a tu lado. Seguramente, nunca tendré a mi lado a una persona como tú. Tan esencial en mi vida, antónimo a mis pensamientos y mi forma de ver el amor. Des de hace un mes nada es igual que antes, los problemas se nos acumulan más de lo normal y todo cambió des del momento en que me dijiste adiós en mi portal. Nuestros ojos cruzan miradas sencillas que ya no son con ilusiones de estar juntos, algunas con bastante rencor por mi parte por todo lo que pasó, pero nada hará que cambié el amor que siento por ti. No reímos juntos, ni hablamos e incluso no nos besamos. ¿Qué es de este amor que al principio teníamos los dos tanta ilusión? La magia del principio, la suavidad de tus caricias o gestos y mis besos y abrazos no serán igual.

jueves, 5 de marzo de 2009

Inconstante amor

La vida de aquella adolescente no tenía sentido alguno si él no estaba cerca suyo. Habían pasado los mejores meses de sus vidas, o eso pensaba ella. Todos los fines de semana vivían unidos, incomunicados del exterior y sin estúpidas preocupaciones, solo necesitaban estar juntos sin parar de besarse ni de abrazarse. Cada uno de ellos especiales, a veces más pasionales y otras veces más amistosos, pero siempre juntos. No obstante, en la relación existían diversos baches, de los cuales muchas veces tardaban mucho tiempo en salir de ellos. Ella sufría por él, pensaba que nunca le volvería hacer daño, que nunca le volvería a mentir y que siempre la amaría. Soportaba en silencio el dolor que le producía su amado, nadie sabía la existencia de una bonita historia de amor entre los dos. Su vida recobraba sentido por momentos, pero desgraciadamente solo por momentos. Era capaz de darlo todo por él, incluso dejar a sus amigas y a su familia para estar a su lado, y sobre todo, a su fiel mejor amiga. Pero ahora se sentía sola, cuando él no estaba nada de su alrededor le daba el cariño que él le podía dar, ella carecía de afecto de su familia y amigos. Pensaba que esa mala racha en su vida nunca iba a pasar, que perduraría toda su existencia, siempre era así de pesimista, pero no tenía ningún motivo para no serlo. Escribía extensos relatos explicando sus problemas amorosos y familiares, que algunos tenían destinatario. Un brote de esperanza daba luminosidad a su vida: hacía semanas que no caían en el temeroso oscuro pozo con una vertiginosa altura, eran felices juntos sólo con tenerse uno con el otro, verse cada día por los pasillos del colegio, en el patio e incluso en los lavabos. Sentía un gran apoyo moral, una persona muy cercana pero a la vez lejana, la veía todos los días y a todas horas pero no solía hablar mucho con ella, solo le bastaba un sonrisa para contentarle el día. A veces ella tenía buenos días, depende de lo que sucediera a su alrededor y otros sólo con pensar en lo que iba a suceder se derrumbaba en un mar de lágrimas sobre su cama, agarrada a su rosado corazón rojo que especialmente él le regaló para San Valentín. Estaba bastante acostumbrada al sufrimiento y al dolor, pero no a esos extremos, aunque ella siguió subsistiendo a la dura vida real.
Durante un tiempo, no se supo nada de ella. Trascurría su vida sin ningún sentido pero tampoco con mucha preocupación, y su gran amor por fin, desapareció.

lunes, 2 de marzo de 2009

Confianza en vida ninguna

Cuando me di cuenta ya era demasiado tarde. Estaba rodeada por demasiada cantidad de mentiras a mi alrededor y de gente prepotente que paseaba cercana a mi vida. Nunca tuve tanto miedo como el que tengo ahora, de perderlo todo y a todos, y sobre todo, perderle a él. Cuantas veces le habré nombrado y nunca me cansaré de hacerlo, lo más importante en mi vida.

Solo me fiaba de mis amigos más comunes y sinceros, especialmente aquellos que pasaban conmigo el mayor tiempo posible, porque eran los que me conocían mejor. Normalmente, no acostumbraban a defraudarme en ningún momento, y si lo hacían, era lo más mínimo. Ellos podían conseguir hacerme feliz, pero solo si se lo proponían, porque no soy una chica de muy buen carácter que digamos. Soy bastante repelente, y sino que se lo pregunten a los demás, pero con él es diferente. Me transformo en una chica bastante dulce y agradable, sincera y cariñosa, e incluso algo besucona. Mi vida gira a su alrededor y gracias a estos meses he comprendido que seguirá girando bastante más tiempo.

En esta vida me he llevado diferentes decepciones: amigos, familiares, amores e incluso algún que otro profesor. Lo primero que hice es rendirme, rendirme ante esas mentiras, perder la partida y no afrontar mi existencia con madurez ni serenidad. La rabia contenida en mi tenía que salir por alguna parte de mi cuerpo, era un escalofrío que recorría mi cuerpo pero que no era ni demasiado frío pero tampoco excesivamente caliente que subía desde los pies hasta la cabeza. Mi furia se escapaba por mis dedos, mediante un teclado de ordenador. Nunca me sentí tan a gusto explicándole mis problemas a una máquina que ni me replicaba pero que tampoco me entendía. Vale más callarse las pocas palabras que salen sin sentido por mi boca, que rectificar una vez tras otra.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Nunca caminarás solo

Nunca caminarás solo, cerca de la orilla del mar, en esta playa donde gritábamos alguna que otra vez que nunca nos queríamos separar. Todos los momentos que pasamos juntos los llevaré siempre en el recuerdo: Tardes, mañanas y mediodías. Partidos de futbol que perdíamos por goleada y te cabreabas, pero siempre estaba tu sonrisa impenetrable que alegraba a todo el equipo. Espero tenerte siempre a mi lado, como un buen amigo. Ayudarte en todo lo que sea posible y nunca verte llorar, que es lo peor que me podría pasar. Sabes perfectamente que eres especial, tantas veces te perdí y comprendí lo difícil que es vivir sin ti. Otras veces te tuve entre mis brazos, difícilmente olvidaré esos bonitos momentos. Sabes hacerme reír, eres mi mejor compañía en una tarde como estas. Solos o acompañados, fumando o sin fumar, pero siempre, riendo y amando, valorando y comprendiendo, lo difícil que es vivir.
Nunca caminarás solo, en una noche de lluvia, yo te traeré un paraguas para que la tormenta no roce tú blanco rostro. Te protegeré de todos los dolores de esta vida y te guiaré para intentar gozar de esta rutina. Prometí cogerte de la mano en los momentos difíciles. Aunque no te guste lo que veas, intenta hacer que todo lo que te rodea sea bonito. No sufras, me harás daño a mi. Tardes de cine y más cine, películas interminables acompañadas de unas pocas palomitas y alguna que otra coca cola. Terror, comedia, amor… No importaba cual fuera, lo que más valoraba únicamente era estar contigo.
Nunca caminarás solo, por una solitaria montaña. Detrás iré yo corriendo para que tus penas disminuyan. Gracias por todas las razones que me das día tras día para que me quede a tu lado, por soportarme e intentar comprenderme. Por quererme y a veces aconsejarme. Partidas a juegos bastante graciosos, comentarios sin sentido y abrazos raramente sentimentales. Juntos intentamos buscar sentido alguno a nuestras vidas, una escapatoria del trayecto equivocado y espero encontrarlo a tu vera. Aunque tú no lo sepas, tú presencia es muy importante para mí, me ayuda a no derrumbarme en el camino hacia el futuro. Mi vida: deseo tenerte siempre y no olvidarte nunca, deseo verte y poder abrazarte, amarte y nunca dejar de hacerlo.
Nunca caminarás solo, por ningún lugar. Estaré siempre a tu lado, para que comprendas que puedes contar conmigo. Ni en un desierto sin agua, ni en la orilla de un río a punto de desbordarse, ni en un precipicio a pocos instantes de ponerle fin a tu existencia, jamás te abandonaré. Siempre tendrás a tu lado mi presencia y a una amiga que nunca te dejará caminar sola.

sábado, 14 de febrero de 2009

Feliz triste san valentín


Día especialmente para los enamorados, que se regalan objetos sentimentales que les recuerdan algo único, esencial. Amor, a veces eres tan dulce y amargo a la vez. Todo cambia por momentos, compartir mi vida contigo: sencillamente solo quiero eso. Un recuerdo de una noche de verano es todo lo que tengo, unos cigarros mal fumados entre los dos, deleitándome con cada abrazo que me dabas. Alguna que otra mentira piadosa, o eso creía yo. Solo era amor, y en este catorce de febrero sigo pensando que eres mi dulce amor. Mis gustos cambian, pensaba que todo era blanco en un comienzo, pero todo va inclinándose hacia un color raramente oscuro, el negro. Me preocupo, no soy la misma de antes, todos me lo dicen y yo supongo que es verdad, incluso a veces lo noto. Quedan muchos catorces de febrero sin compañía ninguna, hasta que apareciste en mi vida. Siete meses viviendo bajo tus hermosas manos, y por fin las dudas ya no existen. Mi príncipe azul, gracias por todo. Por compartir el catorce de febrero conmigo, por convertir toda mi vida en felicidad. Supongo que este será mi destino, vivir afortunadamente a tu lado.

jueves, 12 de febrero de 2009

Vicio inconfesable

Mi princesa rubia, sueño de todo hombre. Diosa de la literatura y gran consejera amorosa. Una profesora con su punto de locura, que vivió una juventud amorosa bastante similar a la mía. Alocada de la vida, sensatez en sus actos y verdaderamente consciente de lo que hace. Miradas sencillas y prolongadas, abrazos exactamente en su preciso momento. Sonrisas interminables, que la tristeza en mí desaparece por momentos. Inmensos ojos marrones que me aportan confianza y un poco de serenidad. Rosadas mejillas que expresan la felicidad que le aporta los que la rodean, los que la quieren.
Desparpajo al andar, salutaciones sin sentido, comentarios indirectamente directos. Ella, el optimismo de la humanidad. Libros catalogados como depresivos para los adolescentes, poemas amorosos bastante graciosos y textos inapreciables por esta superficial sociedad. Canciones desesperadas que expresan bastante pesimismo en mi vida. Una persona con la cual me puedo sincerar, relatar mis problemas sin ningún tipo de incomodidad. Entregarle mis textos y aunque yo crea que no servirá para nada, probablemente me quede más tranquila, al saber que ella entiende y razona mis problemas como yo nunca he podido razonarlos.
Demasiada información desordenada, excesivos problemas para un cerebro tan pequeño y cabezota como él mío. Ella, ayudante de la creación del espíritu de mi interior, interés en mi vida y en la de los demás. Gema, aguanta todas mis dificultosas contestaciones, malas caras e incluso algún que otro llanto. Días que vas sin ganas a la escuela, que no encuentras fuerzas por ningún lado para sonreír y te la encuentras, y con solo un punto de soltura al mirarte, ya puedes seguir viviendo.
Indefinible en su especie, magnífica obra de Dios y admirable mujer; resumiendo: especial como ninguna.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Mentiría...

Malos días, el ambiente se caldea. La gente cambia, todo cambia. Las mentiras que creías imposibles que te dijeran, te las has tragado como un imbécil. Te sientes como un juguete, una y otra vez te usan. Mentiría si te dijera que no te quiero, mentiría si te dijera que te olvidé. Mentiría si dijera que no me gustaría besar tus labios por última vez. Traicionado, siempre te sientes así. Los que te rodean tienen un vendaje en los ojos que no les deja observar el mundo real, eres tú el único que ves la verdad, la cruda verdad. Calada tras calada, vas consumiendo tú vida delante de un cigarrillo chéster. Inhalando el humo vas viendo pasar todo a tú alrededor: conductores estresados porqué no cambia el color del semáforo y dándole fuerte a su claxon; una anciana paseando, con su bastón y recordando batallas de su vida al lado de su marido. Persona tras persona, una historia diferente. Cada mente, su manera de pensar, diferente a la tuya. Engañado por la vida, ofendido por la sociedad. Fracaso en un, dos o tal vez tres retos. Posibilidades que resultan nulas. Ilusiones que acaban siendo fraudes. Mentiría si te dijera que me gusta verte sufrir, mentiría si te dijera que con solo unos meses aún no te quiero, mentiría si te dijera que no tengo miedo. Miedo a perderte finalmente, que todas las promesas que dijimos en un principio nunca se cumplan. Paseos por la playa, al anochecer. Tumbados en una sola toalla en pleno invierno. Abrazados, nunca te dejaré de abrazar.
Mentiría si dijiese que solo fue una bonita historia de amor.