Algo dentro de mí sigue ardiendo, la verdadera llama del amor que te quiere explicar y suplicar que te quedes siempre a mi lado. Que nunca te vayas, nunca lo hagas, sino nada significará ni nada me demostrarás. Quiero susurrarte al oído cada día lo mucho que te quiero y lo que tanto te he echado de menos en el tiempo que no te vi, que no te tuve entre mis brazos ni te vi sonreír, que no vi tus ojos que me enamoraban y me hechizaban segundo tras segundo y lo único que podía hacer es recordar el pasado, nuestro bonito pasado como una preciosa historia de amor. Te he extrañado como nunca pensé que lo haría, sin saber qué hacer ni cómo reaccionar, pero siempre pensando en el día de nuestro encuentro, el reencuentro de dos almas desoladas y desconfiadas la una de la otra. Solo necesito tenerte como antes, volver a sentir la magia del principio con esa chica ingenua y a la vez astuta pero solo cuando quiere y lo necesita. Quiero que volvamos a empezar de nuevo, sin obstáculos que consigan herirnos y ganar todas las batallas que se nos interpongan en nuestro camino. Un nuevo camino lleno de esperanza y de ilusión, de madurez y haciendo lo que siempre nos dictamine el corazón.
miércoles, 26 de agosto de 2009
domingo, 12 de julio de 2009
Se acabó
Podría definirnos duramente como unos clandestinos, obligados a obedecer las voces que nos rodean, las apariencias que damos a la sociedad y lo que puedan decir o pensar de nosotros. Primero recapacitaba que no importaba lo que dijeran los demás, la gente cuotidiana que la veo pasar por la calle y que empieza a mirarme mal. Me observan de arriba abajo y algunos pueden llegar incluso a poner cara de asco. Pero llega un punto en que no importa nadie lo que piense de mi, incluso erróneamente meto en ese grupo a mis amigos. Mis amigos, aquellos de los cuales no me he acordado en ningún momento durante este tiempo y les he mentido en todo momento. Ellos, que no tienen la culpa de nada de lo que hago han sido los que en cuanto les he necesitado han estado donde pedía.
Con esto solo quiero decirte que quiero que seas feliz, que vueles como tu bien sabes y como te enseñé. Espero que no sufras, ni que llores, ni que te duela mi ausencia. Yo esperaré al momento adecuado, cuando las circunstancias cambien, cuando tú cambies y cuando yo cambie.
miércoles, 10 de junio de 2009
El regalo más grande
Trato de crear buenas intenciones entre los seres que más aprecio, algún que otro deseo que se queda en un simple sueño, un sueño que sé que no es realidad, realidad que duele al pensar que nunca se cumplirá ese deseo. Te miro y resucito, te beso y no ceso a tu regreso. Camino por un hilo demasiado fino, combino sentimientos que son intentos de crear magníficos momentos entre los dos.
El paso inexorable del tiempo hace que la brisa acaricie tu pelo y a la vez pienso en todo lo que nunca pensé anteriormente: te necesito más que nunca ya que no estoy pasando por buenos momentos la verdad. Perdóname por todos los errores que cometí ayer y por todos los que cometo día a día. En definitiva solo quería decirte que te amo.
lunes, 25 de mayo de 2009
Vuelve
26 de Mayo de 2009
(Barcelona)
Querida Lucía
Te escribo esta carta para decirte que te echo muchísimo de menos. Desde que te fuiste a Madrid por tu trabajo nada ha vuelto a ser lo mismo. Me siento solo y lo peor es que todo me recuerda a ti, por ejemplo la cama donde cada noche dormíamos juntos ahora únicamente puedo abrazar la almohada que tú apoyabas la cabeza noche tras noche. No tengo con quien conversar cada mañana, ni con quien pelearme después de volver del trabajo.
Te siento lejos, son más de quinientos quilómetros que nos separan. Espero que te acuerdes de mi al igual que yo me estoy acordando de ti. El tiempo pasa lento en Barcelona y cada día mi vida se hace más monótona y rutinaria. Los domingos por la tarde no tengo a nadie a mi lado que me haga cosquillas en los brazos cuando hacen la típica película de amor. Nadie con quien compartir las palomitas de microondas ni mucho menos nadie con quien compartir el cariño que tú me regalabas y yo galantemente recibía.
Esperaré impaciente tu respuesta, del mismo modo que te esperaré a ti. Permaneceré en silencio esperando el regreso de tus besos, de tus caricias y de tus abrazos. Viviré recordando tu traviesa sonrisa, hasta que un buen día vuelvas de Madrid y regreses a mi lado, a nuestro hogar, ese lugar del que nunca te tenías que haber marchado.
Posdata: Nunca olvides que te amo
David
jueves, 21 de mayo de 2009
Color esperanza
Te quiero desde el primer momento en que te vi. Te amo desde el día en que me besaste. Te adoro desde que consigues hacerme feliz con solo decir mi nombre. Te necesito por encima de todo y de todos, sabes que sin ti no puedo vivir y tan si quiera sonreír. Me enamoras con tus manos que rozan mi cuerpo. Me seduces con tu inmejorable sonrisa. Me besas la oreja, el cuello y siento, que por ti yo me muero. Me acaricias la cara suavemente, la mejor manera para seducirme y entregarte mi vida entera.
Me abrazas sorprendentemente por detrás, sin saber quien serás. Pero una extraña sensación hace que presienta que eres la persona que siempre me amará. Me giro, te miro y suspiro.
Siempre juntos.
domingo, 17 de mayo de 2009
La chica de ayer
De repente me besó y una sensación electrizante recorrió todo mi cuerpo. Me cogió de la mano y vi como de sus ojos brotaban unas cuantas lágrimas que finalmente deslizaban por su rostro.
-¿Qué te pasa?- Le pregunté preocupado. Y ella llorando de alegría me contestó:
-Nunca pensé que llegaría este momento…
Rememorable crepúsculo
Andaba como si no tuviera nada importante que hacer, y esa era la cruel realidad; me sentía vacío por dentro, pero nunca llegaba a entender porqué. Me senté en la plazoleta como siempre hacía, allí me sentía refugiado de la sociedad y podía pensar con tranquilidad e incluso con un poco de claridad. Me encendí el primer cigarro de la tarde, tenía la sensación que iba a pasar algo. De pronto apareció ella con su peculiar sonrisa complementando con su suave moreno rostro que antes yo podía acariciar. Me miró con sutileza durante un breve y delimitado tiempo. Entonces, se acercó lentamente hacía mi como si tuviera miedo de lo que pudiese pasar esa tarde. Solos, estábamos solos y por si fuera poco, ella se sentía vacía cuando estaba a mi lado, me lo había repetido varias veces; en cambio ella saciaba toda la soledad que yo sentía cuando al principio me había sentado en la plazoleta.
Nos sentamos en los columpios y el tiempo pasaba con un estridente silencio que me aterrorizaba. ¿Por qué no éramos capaces de dirigirnos ni una sola palabra, ni un maldito gesto…? Le dije si quería un cigarro (una excusa para ver si podíamos establecer una conversación), aceptó mi petición y yo me fumé uno para acompañarla. Tenía temor al tenerla cerca, pero aún lo tenía más cuando algunas veces se alejaba. Sus ojos expresaban melancolía de los bellos recuerdos que pasábamos juntos cuando éramos pareja, pero lo que yo pensaba solo eran hipótesis. Lo sé, fuimos tontos y lo peor es que aún la seguía queriendo. Como no estar enamorado de esos ojos esmeraldas que siempre me miraban cuando la sonreía…
Se iluminaron las farolas de la plazoleta aunque parpadeaban de vez en cuando. Era tarde, pero parecía que ninguno de los dos teníamos prisa. Sin querer su mano rozó con la mía y sin que me pudiese controlar, la cogí. La abracé como en los viejos recuerdos, como en las películas que íbamos a ver juntos en aquellos tiempos. Nos pusimos en pie, me encendí el último cigarro de la tarde y nos fuimos de aquella triste plazoleta. Al paso de nuestros pies, el crepúsculo iba apagando lo poco que había iluminado de aquella calle especial de la cual volvía a andar tranquilamente pero esta vez, junto a ella…