domingo, 18 de abril de 2010

I miss you so

Esta mañana me levanté como otro día cualquiera, le di un manotazo al despertador para que dejara de sonar ese estruendo sonido que me había perturbado el sueño y almorcé rápidamente. Como no llegaba tarde al colegio, así que almorcé, me vestí y me lavé los dientes lo más rápido posible. Cogí las llaves de casa y salí apresuradamente hacia la escuela. Cuando quedaba un piso para llegar al final de esa tortura de escalera sin ascensor, me caí. Hacía tiempo que no tropezaba como esa vez. En dos minutos que fue lo que tardé en repararme de la caída, recordé todos aquellos momentos en los que había caído en mi vida y había aprendido a levantarme: mis primeros pasos, mis primeros chutes a un balón, mi primera vez con una bicicleta de dos ruedas y hasta la primera vez que hice la rueda. Todas esas primeras veces habían acabado en grandes e inolvidables leñazos. Pero golpe tras golpe, había aprendido hasta ese momento que el dolor nos hace más fuerte a los humanos y hace que valoremos más las cosas que tenemos a nuestro alrededor.

Me alcé y fui directa al colegio. La primera clase fue una eternidad como todas a las ocho y media de la mañana, pero esa más en especial. En el cambio de clase, fui al pasillo a hacer memoria. Recordé todos los momentos que habíamos pasado en aquel mismo lugar hacía noventa días ya. Recordé tus miradas cómplices, tus sabias palabras y tus inmortales sonrisas. De repente, sentí el dolor de tu ausencia. Noté que me faltabas allí a mi lado, noté que nadie podía ocupar tu lugar y menos remplazarte en mi corazón. Entonces, imaginé que estabas ahí mirándome como lo solías hacer y te acaricié, pero fugazmente te fuiste. Recuperé las fuerzas para levantarme otra vez y volver a clase…

Y aquí estoy yo describiendo mi dolor en este mismo pasillo, después de tres meses de tu despedida, sintiendo lo mismo que el primer día y sobreviviendo con la compañía de tu fría ausencia que persiste aquí, en este mismo pasillo que sigue esperando a que algún día vuelvas...

1 comentario:

  1. Creo que te conozco demasiado y que creo también que sé de quien hablas... Has sido muy fuerte Gemma.

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